El Salvador se posiciona junto a Panamá como una de las economías más complejas de Centroamérica, impulsado por una oferta exportadora con fuerte presencia manufacturera y participación en distintos sectores productivos.
El Salvador comparte con Panamá el primer lugar en Centroamérica en el Índice de Complejidad Económica (ECI), con una puntuación de 0.36, de acuerdo con un análisis de la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT), elaborado con información de Trade Map y The Atlas of Economic Complexity.
El indicador coloca a Costa Rica en el siguiente puesto, con 0.34 puntos, mientras Guatemala registra 0.07, Honduras -0.29 y Nicaragua -0.90. El ECI busca medir las capacidades y conocimientos productivos que están detrás de los bienes que una economía puede fabricar y colocar en los mercados internacionales.
En el caso salvadoreño, uno de los principales factores que explican esta posición es la composición de sus exportaciones. Cuatro de las cinco categorías que más vende el país al exterior corresponden a manufacturas, entre ellas prendas de vestir, productos plásticos, maquinaria y material eléctrico, además de papel y cartón. Los combustibles minerales completan el grupo de los cinco principales rubros.
Las prendas de vestir de punto encabezan la canasta exportadora y representan 22.4% del total, con ventas de $1,442 millones en 2025.
Una canasta menos concentrada
Además del componente industrial, otro elemento que distingue a El Salvador es la distribución de sus exportaciones entre diferentes actividades económicas.
Las cinco principales categorías concentran 48.4% de las exportaciones salvadoreñas, una proporción menor a la registrada en Nicaragua, Costa Rica, Honduras y Panamá. Nicaragua concentra 72.4% de sus ventas externas en sus cinco principales categorías; Costa Rica, 71.5%; Honduras, 63.2%; y Panamá, 53.5%.
Guatemala presenta una concentración de 43.9%, aunque su estructura exportadora tiene una mayor presencia de productos agrícolas, como café, frutas y azúcar.
Para COEXPORT, la combinación de manufactura y diversificación representa una ventaja para el país, debido a que permite a las empresas participar en diferentes mercados y cadenas de suministro y reduce la dependencia de un solo sector.
“Una canasta diversificada es una fortaleza porque permite construir capacidades en diferentes sectores y ampliar las oportunidades de inserción internacional”, señaló Silvia Cuéllar, presidenta de COEXPORT.
Manufactura y cadenas regionales
El desempeño de sectores como confección y maquinaria eléctrica refleja la integración de El Salvador en cadenas productivas regionales.
En la industria textil, el país forma parte de una plataforma centroamericana vinculada al CAFTA-DR y orientada principalmente al mercado estadounidense. Honduras lideró las exportaciones regionales de este rubro con $2,965 millones en 2025, seguido por Nicaragua con $1,490 millones, El Salvador con $1,442 millones y Guatemala con $1,408 millones.
Otro sector relevante es el de maquinaria y material eléctrico, donde El Salvador registró exportaciones por $442 millones. Esta categoría también figura entre las principales exportaciones de Honduras, Panamá, Costa Rica y Nicaragua, reflejando la participación de varias economías del istmo en cadenas relacionadas con componentes y procesos de manufactura.
La lectura de COEXPORT es que estas capacidades ofrecen una plataforma para que el país avance hacia productos con mayor valor agregado, nuevos mercados y una mayor participación empresarial en cadenas internacionales.
Cuéllar sostuvo que el reto ahora es aprovechar la base productiva existente mediante innovación, desarrollo de capacidades y diversificación de mercados, con el objetivo de elevar el valor de las exportaciones salvadoreñas.
“Estos datos confirman que El Salvador cuenta con capacidades productivas que le permiten competir en sectores sofisticados y diversificados”, afirmó la presidenta de COEXPORT.

