Comercio & Negocios

Alto costo logístico frenó viabilidad del ferri entre El Salvador y Costa Rica

El encarecimiento de los servicios logísticos sigue siendo un factor determinante para la competitividad regional. En ese contexto, el elevado costo del flete marítimo fue uno de los principales elementos que impidió la consolidación de la ruta del ferri entre El Salvador y Costa Rica, un proyecto que apenas logró operar durante unos cuatro meses en 2023, según reconoció la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).

El presidente de la ASI, Jorge Arriaza, explicó que, en las condiciones en las que se lanzó el servicio, el transporte marítimo no logró competir con el traslado terrestre. “Por el momento no es una realidad, porque el principal problema era el costo. El ferri resultaba más caro en comparación con el transporte por carretera”, señaló Arriaza, quien recientemente asumió también la presidencia de la Federación de Cámaras y Asociaciones Industriales de Centroamérica y República Dominicana (FECAICA).

Durante una entrevista televisiva, Arriaza subrayó que la experiencia dejó aprendizajes relevantes para futuros proyectos de integración logística. A su juicio, el ferri no debe descartarse como alternativa, pero sí requiere un replanteamiento integral. “No funcionó en ese momento, pero se aprendió por qué no funcionó. Podría ser una opción vigente si un nuevo inversionista analiza nuevamente el proyecto y ajusta su modelo”, apuntó.

La ruta marítima comenzó operaciones en agosto de 2023, con salidas desde el puerto de La Unión hacia el puerto de Caldera, en Costa Rica, tras varios años de expectativa por parte del sector productivo. Sin embargo, en diciembre del mismo año el servicio dejó de operar ante la falta de rentabilidad.

Fuentes de la cadena logística consultadas en su momento coincidieron en que el bajo volumen de carga fue determinante para el cierre de la ruta. El modelo financiero del proyecto requería el traslado de al menos 60 unidades por viaje semanal para alcanzar el punto de equilibrio, una meta que nunca se logró. En total, durante toda su operación, el ferri movilizó cerca de 120 unidades, una cifra muy por debajo de lo necesario para sostener el servicio.

Aunque el objetivo inicial era reducir tiempos de traslado y ofrecer una alternativa más eficiente para el comercio regional, la limitada demanda y los costos asociados al servicio terminaron por restarle atractivo frente al transporte terrestre tradicional.

Desde la perspectiva económica, especialistas del sector señalaron que cualquier intento de reactivar una iniciativa similar deberá enfocarse en reducir costos y generar economías de escala. Para que el ferri sea competitivo, advirtieron, el costo combinado del transporte terrestre y el flete marítimo debe ser inferior al traslado exclusivamente por carretera, una condición que no se cumplió en la experiencia de 2023.

El caso del ferri entre El Salvador y Costa Rica deja en evidencia los desafíos estructurales de la logística regional y la necesidad de diseñar proyectos que respondan no solo a la expectativa, sino a criterios de eficiencia, demanda real y sostenibilidad financiera.

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