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Un año de aranceles en EE.UU.: crece el déficit y la incertidumbre

Un año después de que Estados Unidos iniciase su guerra arancelaria, el 2 de abril de 2025, el déficit comercial se ha disparado en España casi un 42 % en un contexto de incertidumbre al alza para empresas y también para el Gobierno, que ha visto como la demanda externa ha frenado el crecimiento del país.

2025 será recordado como el año de la guerra comercial iniciada por el presidente de EE. UU., Donald Trump, doce meses en los que la Unión Europea (UE) y prácticamente todos los países del mundo se han visto obligados a redoblar sus esfuerzos negociadores y a buscar nuevos mercados.

En España, el déficit comercial aumentó ese año un 41,6 %, hasta alcanzar los 57.054 millones de euros (66.123 millones de dólares), aunque la tendencia ha cambiado al inicio de este ejercicio, ya que en enero se redujo un 35,2 % respecto al mismo mes del año anterior, de acuerdo con los datos de la última balanza comercial publicada.

Las exportaciones a EE. UU. caen a dos dígitos

En el caso de Estados Unidos, las ventas han caído de forma importante en los últimos diez meses (a excepción de septiembre), y especialmente en agosto, cuando se desplomaron más de un 30 %, por lo que las exportaciones a este país han pasado de representar el 4,3 % del total en enero de 2025 al 3,9 % en enero de 2026.

Ese mes las exportaciones a Estados Unidos cayeron un 11,4 %, hasta los 1.140 millones de euros, mientras que las importaciones se desplomaron casi un 21 %, y gracias a ello el déficit comercial entre ambos países se ha recortado casi un 29 % (1.087,2 millones de euros).

Teniendo en cuenta los datos del mes de enero, se observa que las ventas a China han caído un 7,8 %, aunque en 2025 aumentaron casi un 7 %, aunque las ventas al gigante asiático todavía no tienen un peso muy importante y representan el 2,1 % del total, con un déficit negativo de más de 42.000 millones de euros.

Respecto a la Unión Europea (UE), donde se exporta el 64 % del total, han decrecido un 2,5 % en enero y han aumentado un leve 0,6 % en el conjunto de 2025, debido a que atraviesa un periodo económico de marcada atonía y estancamiento.

Estos datos se traducen en que el sector exterior fue un freno para la economía española, ya que si creció el 2,8 % en 2025 lo hizo gracias al mayor consumo de los hogares y al aumento de la inversión empresarial (demanda interna) y a pesar de la demanda externa (exportaciones e importaciones), que restó 0,7 puntos.

Mensaje de tranquilidad del Gobierno

Tan solo seis días después del llamado Día de la liberación, cuando Trump anunció los aranceles, el Consejo de Ministros español daba luz verde el «plan de respuesta y relanzamiento comercial» diseñado por el Ejecutivo para mitigar su impacto y que estaba dotado con más de 14.000 millones de euros, de los que al menos 7.400 millones son nueva financiación.

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, a día de hoy también vicepresidente primero del Gobierno, explicó que el objetivo del plan es trasladar un mensaje «de confianza» y de «cabeza fría a la hora de actuar», aunque reconoció que la relación con Estados Unidos se debe proteger ya que es el socio comercial «más relevante» fuera de la Unión Europea (UE).

En estos doce meses la situación no ha mejorado y de hecho el presidente estadounidense llegó a amenazar a España con cortar todos los lazos comerciales por su postura en relación a la ofensiva contra Irán e incluso imponer un embargo comercial después de la negativa del Gobierno a autorizar el uso de las bases de Morón y Rota en las operaciones militares contra Teherán.

Cuerpo ha remarcado en los últimos días que a pesar de todo las empresas españolas «operan a día de hoy en las mismas condiciones» que las francesas, las alemanas o las italianas, ya que «la relación comercial se establece a nivel de la Unión Europea».

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