Comercio & Negocios

Café de altura cae pese a su alta calidad en El Salvador

La caficultura salvadoreña enfrenta una reducción significativa de su base productiva, con una caída superior al 50 % en el área cultivada en las últimas dos décadas, incluyendo las zonas de estricta altura, consideradas clave para la producción de café premium.

Datos del V Censo Agropecuario y I de Pesca 2025, publicados por el Banco Central de Reserva, detallan que el país cuenta actualmente con 105,741 manzanas cultivadas de café, muy por debajo de las 217,628 registradas en 2007.

Dentro de este panorama, las fincas ubicadas por encima de los 1,200 metros sobre el nivel del mar representan el 41.2 % del total, con 43,578 manzanas. Estas áreas son estratégicas para la industria, ya que permiten obtener granos con mejores atributos sensoriales, lo que incrementa su valor en mercados especializados.

Sin embargo, la superficie de estas fincas se ha reducido en 47.6 % en comparación con hace dos décadas, evidenciando un retroceso en uno de los segmentos más competitivos del sector.

Las fincas de altura media continúan dominando en extensión, con 51,991 manzanas (49.1 %), aunque también registran una contracción considerable frente a los datos históricos. En tanto, el café de bajío mantiene una participación limitada del 9.6 %, con 10,172 manzanas, confirmando su menor peso dentro del parque cafetalero.

En el ámbito territorial, Santa Ana lidera la producción nacional con el 24.9 % del área cafetalera, seguido por La Libertad, Ahuachapán y Sonsonate, departamentos que en conjunto concentran una parte significativa del cultivo.

Asimismo, Sonsonate y Ahuachapán destacan en la producción de café de estricta altura, consolidando la franja occidental como un eje estratégico para el desarrollo del café de especialidad.

Un reto para la competitividad y la inversión

El comportamiento del área cultivada refleja no solo cambios en el uso del suelo, sino también desafíos estructurales en inversión, renovación de cafetales y sostenibilidad productiva. En este contexto, la reducción de fincas de mayor altitud podría limitar el potencial de El Salvador para posicionarse en mercados internacionales de alto valor agregado, donde la calidad del grano es determinante.

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