La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ajustó ligeramente a la baja su previsión de crecimiento para la economía salvadoreña en 2026, al ubicarla en 3.3 %, una décima menos respecto al 3.4 % estimado en diciembre de 2025, en un contexto regional marcado por incertidumbre externa y menor dinamismo económico.
La nueva proyección coloca a El Salvador en línea con la estimación del Fondo Monetario Internacional (FMI), que también prevé una expansión de 3.3 %, y dentro del rango proyectado por el Banco Central de Reserva (BCR), que sitúa el crecimiento entre 3 % y 3.5 %.
El ajuste, aunque moderado, anticipa una desaceleración frente al crecimiento de 3.9 % que el BCR proyecta para el cierre de 2025. Además, posiciona a El Salvador con el menor ritmo de expansión entre las economías centroamericanas para 2026, según el organismo regional.
De acuerdo con las estimaciones de la CEPAL, Nicaragua lideraría el crecimiento en Centroamérica con una expansión de 4.5 %, seguida de Guatemala y Panamá con 4 %, Costa Rica con 3.9 % y Honduras con 3.8 %. En conjunto, la subregión —incluida República Dominicana— registraría un crecimiento promedio de 3.9 %.
El nuevo escenario refleja una revisión prudente sobre el desempeño económico regional, influida por factores externos que están condicionando las perspectivas de inversión, comercio y estabilidad macroeconómica.

Factores externos presionan las proyecciones
La CEPAL estima que América Latina y el Caribe crecerán en promedio 2.2 % en 2026, por debajo del 2.3 % proyectado anteriormente, como consecuencia de un entorno internacional más desafiante.
Según el organismo, las mayores tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias a escala global están elevando los riesgos para la actividad económica.
El informe también advierte que 24 de las 33 economías analizadas mostrarían una desaceleración en 2026, mientras solo siete registrarían una mejora en su crecimiento, lo que evidencia un escenario de moderación más amplio para la región.
Entre los factores que explican la revisión a la baja figura el impacto de la volatilidad en mercados financieros y de materias primas, asociado al conflicto en Medio Oriente y a mayores niveles de incertidumbre global, elementos que podrían afectar flujos de inversión y costos para economías emergentes.
Señales para El Salvador
Aunque la previsión mantiene a El Salvador en terreno positivo, la desaceleración proyectada plantea desafíos para sostener el dinamismo económico en un entorno menos favorable. Analistas suelen observar que, en escenarios de menor crecimiento externo, variables como inversión privada, exportaciones y consumo interno ganan mayor relevancia para sostener la actividad productiva.
La actualización de la CEPAL también refuerza una lectura compartida por organismos multilaterales: 2026 se perfila como un año de crecimiento moderado, con mayores riesgos externos y un margen más estrecho para las economías de la región.