Comercio & Negocios

Cervecería Salvadoreña asume la producción total de Regia y Suprema

El mercado cervecero salvadoreño marca un nuevo punto de inflexión con el cierre definitivo del esquema de manufactura transitoria que durante más de seis años permitió a La Constancia producir las cervezas Regia y Suprema, pese a ya no ser propietaria de dichas marcas. A partir del 28 de enero de 2026, Cervecería Salvadoreña asume de forma exclusiva la fabricación de ambos productos, consolidando así su independencia operativa y cerrando un proceso de desinversión impuesto por la autoridad de competencia.

La Constancia Ltda. de C.V. confirmó mediante un comunicado oficial que concluyó la vigencia del contrato de prestación de servicios bajo el cual manufacturó en El Salvador las marcas Regia y Suprema para Cervecería Salvadoreña S.A. de C.V., propietaria de estas desde 2018. La empresa precisó que, desde esta fecha, la producción de dichas cervezas pasa a ser responsabilidad total de la firma propietaria.

La venta de las marcas Regia y Suprema, junto con sus activos relacionados, se produjo en 2018 como parte de un plan de desinversión ordenado por el Consejo Directivo de la Superintendencia de Competencia. Esta medida fue una condición clave para autorizar la concentración económica derivada de la fusión global entre AB InBev y SABMiller plc, grupo al que pertenece La Constancia, proceso que comenzó a evaluarse desde 2016.

Como parte del acuerdo regulatorio, se estableció un contrato de manufactura temporal que permitía a La Constancia producir y distribuir ambas marcas por un período máximo de seis años. El objetivo era garantizar la continuidad del abastecimiento mientras Cervecería Salvadoreña desarrollaba su propia infraestructura industrial para asumir la producción directa, evitando distorsiones en el mercado y protegiendo la competencia.

El plazo original para la finalización de este esquema vencía en julio de 2024. Sin embargo, Cervecería Salvadoreña solicitó a la Superintendencia de Competencia una ampliación extraordinaria debido a retrasos en su plan de inversión, atribuibles al impacto de la pandemia del Covid-19 en la ejecución de obras y cadenas de suministro. La autoridad reguladora avaló la solicitud y otorgó una prórroga adicional de 18 meses.

Desde una perspectiva económica, la conclusión del contrato representa el cumplimiento total de una de las desinversiones más relevantes del sector de bebidas en El Salvador en la última década. También refleja el cierre de un ciclo de transición diseñado para preservar la competencia efectiva, reducir riesgos de concentración y fortalecer la autonomía productiva de nuevos operadores.

Con este paso, Cervecería Salvadoreña consolida su posición como actor independiente en el mercado cervecero nacional, mientras La Constancia redefine su portafolio productivo bajo un entorno regulatorio más estricto. El desenlace confirma, además, el rol activo de la Superintendencia de Competencia en la supervisión de procesos complejos de concentración económica y su impacto estructural en los mercados estratégicos del país.

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