La carne bovina importada gana cada vez más espacio en el mercado salvadoreño. Un estudio de la Superintendencia de Competencia (SC) revela que más del 60 % de la carne consumida en El Salvador proviene del extranjero, una tendencia impulsada por la disminución de la producción nacional durante los últimos 15 años.
La investigación, elaborada en 2024 y publicada en 2025, analiza el comportamiento del mercado de la carne bovina utilizando datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y del Banco Central de Reserva (BCR). El informe concluye que el país depende cada vez más de las importaciones para abastecer la demanda interna.
Importaciones crecen mientras cae la producción local
Las importaciones de carne bovina registraron un crecimiento sostenido entre 2007 y 2023. Según el estudio, el volumen importado pasó de 44,489.2 libras a 71,127.81 libras en ese período.
El incremento equivale a 26,638.61 libras adicionales, lo que representa un crecimiento cercano al 60 %.
En contraste, la producción nacional mostró una tendencia opuesta. Los registros indican que pasó de 68,766 libras en 2007 a 41,384 libras en 2022.
La reducción fue de 27,382 libras, equivalente a una caída del 39.8 % en 15 años.
De acuerdo con la Superintendencia de Competencia, factores como las condiciones climáticas, la vulnerabilidad del sector agropecuario y la exposición a plagas y enfermedades podrían explicar parte de este descenso productivo.

Más de la mitad de la carne consumida es importada
La disminución de la producción local ha incrementado la participación de la carne importada en el mercado salvadoreño.
En 2007, las importaciones representaban el 39.3 % de la oferta nacional. Para 2022, esa cifra aumentó a 60.4 %.
Esto significa que más de seis de cada diez libras de carne bovina disponibles para los consumidores salvadoreños provienen de mercados internacionales.
Nicaragua lidera ampliamente el abastecimiento externo. Hasta 2022, ese país concentraba el 80.4 % de las importaciones de carne bovina realizadas por El Salvador.
Otros proveedores relevantes son Honduras, Guatemala, Costa Rica y Estados Unidos.
Apertura comercial impulsa el abastecimiento externo
El estudio señala que el crecimiento de las importaciones está relacionado con la apertura comercial de El Salvador y los beneficios derivados de acuerdos como el CAFTA-DR.
Además, la cercanía geográfica con los principales países proveedores permite reducir costos logísticos y facilita el flujo constante de productos hacia el mercado nacional.
Esta combinación de factores ha fortalecido el papel de las importaciones dentro de la cadena de suministro de carne bovina.
Mercado concentrado en pocos importadores
La investigación también identifica una alta concentración en el negocio de importación de carne bovina.
Entre 2021 y 2023, la Dirección General de Aduanas (DGA) registró 43 empresas importadoras. Sin embargo, dos compañías concentraron el 60.6 % del valor total importado: Calleja S.A. de C.V. y Corporación de Compañías Agroindustriales.
Entre los demás actores relevantes figuran Comercializadora de Carne de El Salvador y PriceSmart.
Menos rastros y mataderos en operación
El informe también advierte una reducción en la infraestructura vinculada al procesamiento de ganado.
Datos del Ministerio de Salud muestran que la cantidad de rastros y mataderos pasó de 38 en 2020 a 26 en 2023.
La disminución refleja una menor capacidad instalada dentro de la cadena productiva del sector.
Los hallazgos de la Superintendencia de Competencia evidencian un mercado cada vez más dependiente del abastecimiento externo. Mientras las importaciones continúan creciendo, el reto para la ganadería salvadoreña será recuperar capacidad productiva y fortalecer la competitividad de una actividad clave para la seguridad alimentaria y la economía nacional.