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El mercado del café mantiene señales de fortaleza pese a alta volatilidad internacional

Coffee beans ripening on a tree.

El mercado internacional del café continúa mostrando un comportamiento positivo en 2025, aunque marcado por una elevada volatilidad asociada a factores climáticos y decisiones comerciales de las principales economías. Al cierre de noviembre, los precios reflejaron un balance entre presiones a la baja y shocks de oferta que siguen sosteniendo las cotizaciones en niveles históricamente altos.

De acuerdo con la Organización Internacional del Café (OIC), el precio internacional del grano acumuló un incremento de 6.6% en lo que va del año, impulsado principalmente por el desempeño del café arábica y por las afectaciones climáticas en países productores clave. Solo en noviembre, el precio promedio se ubicó en $330.44, lo que representa un alza mensual de 1.2% frente a octubre.

El informe de la OIC detalla que la reducción de aranceles aplicada por Estados Unidos a las importaciones de café brasileño generó presiones bajistas en el mercado. Sin embargo, este efecto fue contrarrestado por las inundaciones registradas en Vietnam, uno de los mayores productores de robusta, que provocaron un ajuste al alza en las cotizaciones internacionales.

En el segmento de los cafés arábicas, los precios mostraron un desempeño más sólido. Los Suaves Colombianos aumentaron 1.4% en noviembre y promediaron $408.75, mientras que el grupo de Otros Suaves —al que pertenece el café salvadoreño— registró un avance de 1.6%, alcanzando un promedio de $410.31. Por su parte, los Naturales Brasileños subieron 1.8%, con un precio medio de $380.17.

Desde la perspectiva del sector productivo, los resultados del año han sido mayoritariamente favorables. Ernesto Lima, presidente de la Unión de Cooperativas Cafetaleras, señaló que los precios registrados permitieron a muchos productores asegurar ventas en condiciones positivas. No obstante, advirtió que el comportamiento del mercado continúa fuertemente influenciado por variables externas difíciles de anticipar, especialmente el clima en otros países productores.

Lima explicó que hacia el cierre del año suele observarse una corrección estacional de los precios, a la que se suman factores como la reducción de aranceles al café brasileño en Estados Unidos y las buenas floraciones en Brasil. Aun así, subrayó que los cambios climáticos pueden modificar rápidamente este escenario, por lo que el sector mantiene expectativas prudentes pero optimistas de cara a la próxima cosecha.

En la misma línea, Sergio Ticas, presidente de la Asociación Cafetalera de El Salvador (ACAFESAL), destacó la volatilidad reciente del mercado. “En los últimos días hemos visto que los precios se han derrumbado de los $380 hasta niveles cercanos a $345, debido a la especulación sobre una mejor cosecha en Brasil”, explicó. Agregó que el café es particularmente sensible a los efectos del cambio climático, lo que amplifica las fluctuaciones de precios.

Brasil, como mayor productor y exportador mundial de café, juega un papel determinante en la formación de precios internacionales, ya que cualquier variación en su producción impacta directamente en la oferta global.

Proyecciones

Las perspectivas de mediano plazo siguen siendo favorables para el café arábica. Según el Banco Mundial, el precio promedio anual de esta variedad —la principal que se cultiva en El Salvador— cerraría 2025 con un incremento de 47.6% respecto al promedio de 2024. No obstante, el organismo prevé una corrección en los años siguientes, con caídas de 13% en 2026 y 5% en 2027, a medida que se recupere la producción en Colombia, el segundo mayor productor mundial de arábica.

A este panorama se suman las preocupaciones climáticas. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) elevó al 71% la probabilidad de que se presente un evento La Niña en el hemisferio sur entre octubre y diciembre, un fenómeno que podría afectar la cosecha 2026-2027.

En este contexto, el mercado del café se perfila como uno de los commodities más sensibles a las variables climáticas y geopolíticas, manteniendo oportunidades para los productores, pero también riesgos que obligan al sector a operar con cautela en un entorno económico global cada vez más incierto.

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