El gobierno salvadoreño confirmó que su mercado agrícola se abrirá aún más a productos provenientes de Estados Unidos, tras la firma del Acuerdo Comercial Recíproco, anunciado el 29 de enero de 2026. La medida busca consolidar la relación bilateral y aumentar la inversión extranjera en sectores estratégicos como energía, seguridad y producción agroalimentaria.
El acuerdo implica principalmente la eliminación del arancel del 10 % para ciertas exportaciones estadounidenses, pero también incluye compromisos claros de El Salvador para garantizar un acceso no discriminatorio a su mercado agrícola. Esto refuerza lo que ya existía bajo el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA), que desde 2006 permite el ingreso libre de arancel para productos como pollo, arroz, maíz y lácteos.
En 2025, Estados Unidos representó el 26.4 % de las importaciones salvadoreñas en productos agrícolas y alimenticios, incluyendo frutas, hortalizas, café, cereales, carnes y lácteos. Según el Banco Central de Reserva (BCR), estas importaciones alcanzaron los $468.99 millones de un total de $1,774.2 millones, cifra solo superada por Nicaragua, principal proveedor de carne, lácteos y granos básicos.

El nuevo acuerdo también establece lineamientos estrictos sobre medidas sanitarias y fitosanitarias, que deberán basarse en criterios científicos y de riesgo. Además, El Salvador se compromete a no imponer restricciones encubiertas ni discriminatorias que afecten las exportaciones estadounidenses. Esto incluye productos derivados de la biotecnología agrícola y productos lácteos, como quesos y carnes, asegurando la continuidad del acceso al mercado salvadoreño sin limitaciones por etiquetado o terminología específica.
Analistas del sector económico consideran que este acuerdo podría incentivar un aumento de la inversión estadounidense en el país y fortalecer la competitividad de los productos importados, al mismo tiempo que genera confianza en el cumplimiento de normas internacionales y transparencia regulatoria. Con estas medidas, El Salvador busca consolidar su posición como un mercado atractivo para los productos agrícolas de EE. UU. y fomentar una mayor integración económica en la región.