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El Salvador importó 293,000 toneladas de harina de soya en 2025

La soya sostenible de Estados Unidos es clave para alimentar pollos, cerdos y peces. Su uso contribuye al abastecimiento de proteína animal en el mercado salvadoreño.

El Salvador importó cerca de 293,000 toneladas métricas de harina de soya y otros residuos sólidos derivados de la extracción de aceite durante 2025. Así lo indica el informe Exporter Guide Annual, publicado en 2026 por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

Este volumen refleja la importancia de la soya para la producción de alimentos de origen animal. Además, evidencia la necesidad de contar con materias primas que aporten nutrición, calidad y eficiencia a las industrias pecuaria y acuícola.

La soya impulsa la producción avícola

El sector avícola es uno de los principales referentes de la producción animal en El Salvador. Según el V Censo Agropecuario y I de Pesca 2025, el país cuenta con cerca de 29.5 millones de aves. De ese total, aproximadamente 11.5 millones son pollos de engorde.

En este contexto, la harina de soya cumple una función importante. Su contenido de proteínas, aminoácidos esenciales y su buena digestibilidad la convierten en un ingrediente fundamental para elaborar alimentos balanceados.

Asimismo, este insumo se utiliza en la alimentación de cerdos y peces. Por ello, su disponibilidad resulta relevante para distintas actividades que abastecen de proteína animal a los consumidores.

Producción con menor impacto ambiental

La soya sostenible de Estados Unidos también destaca por los avances en eficiencia agrícola. Según el Consejo de Exportación de Soya de Estados Unidos (USSEC), desde 1980 los productores han mejorado hasta un 60 % la eficiencia en el uso del agua de riego, la tierra y la energía.

Además, el sector registra una mejora del 43 % en eficiencia relacionada con las emisiones de gases de efecto invernadero. Estos avances forman parte de los esfuerzos para producir materias primas con un menor impacto ambiental.

El compromiso también incluye nuevas metas para 2030. Entre ellas figuran reducir un 25 % la erosión del suelo y disminuir un 10 % el impacto del uso de la tierra. También se busca mejorar un 10 % la eficiencia energética y reducir un 5 % las emisiones totales de gases de efecto invernadero.

Metas para fortalecer la sostenibilidad

Las prácticas agrícolas del sector cuentan con el respaldo del Protocolo de Aseguramiento de la Sostenibilidad de la Soya de Estados Unidos (SSAP). Este sistema verifica las prácticas de producción sostenible e incluye a más de 270,000 fincas productoras.

Luis Bustamante, líder de sostenibilidad para Latinoamérica de USSEC, señaló que las empresas de alimentos balanceados buscan materias primas que mejoren la nutrición animal y reduzcan el impacto ambiental de sus operaciones.

En El Salvador, la soya conecta la producción agrícola con las industrias que abastecen de pollo, cerdo y pescado al mercado nacional. Por tanto, su calidad y producción sostenible son factores relevantes para fortalecer la cadena alimentaria.

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