El ecosistema empresarial salvadoreño vive uno de sus momentos más dinámicos en más de una década. Las proyecciones del Centro Nacional de Registros (CNR) apuntan a que el país podría cerrar 2026 con cerca de 9,800 nuevas empresas, una cifra que marcaría un récord histórico impulsado por la expansión de las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS).
El crecimiento no es casual. Desde la implementación de las SAS en 2024, la creación de empresas en El Salvador ha experimentado un salto significativo que ha transformado la forma de emprender en el país.
Según datos del CNR, el registro empresarial pasó de 6,042 nuevas empresas en 2024 a 8,373 en 2025, consolidando el mayor crecimiento en más de diez años.
El director ejecutivo del CNR, Camilo Trigueros, explicó que esta tendencia podría incluso superar las proyecciones iniciales y acercarse a las 10,000 empresas en 2026 si el ritmo actual se mantiene.
Las SAS han sido clave en este comportamiento. Este modelo permite crear empresas con un solo accionista, con procesos simplificados, sin escritura pública y con un capital inicial desde un dólar, lo que ha facilitado la formalización de micro, pequeños y medianos negocios

El aumento en la formalización empresarial tiene efectos directos en la economía: amplía la base tributaria, facilita el acceso al crédito y fortalece la estructura productiva del país.
Sin embargo, el reto sigue siendo alto. Un estudio de FUSAI estima que cerca del 76 % de las micro y pequeñas empresas aún operan en la informalidad, lo que evidencia una brecha estructural en el sistema productivo.
Si la tendencia continúa, 2026 no solo marcaría un récord estadístico, sino también un punto de inflexión en la formalización empresarial en El Salvador, consolidando un nuevo ciclo de emprendimiento y crecimiento económico.