El Salvador cerró los primeros diez meses de 2025 con un leve respiro en su factura petrolera, a pesar de que el país incrementó la cantidad de combustibles adquiridos en el exterior. De acuerdo con datos del Banco Central de Reserva (BCR), entre enero y octubre se destinaron $1,950.3 millones a la importación de petróleo y sus derivados, una cifra que supone una disminución interanual del 1.4 %, equivalente a $26.8 millones menos que en el mismo lapso de 2024.
El descenso en el monto total contrasta con el comportamiento del volumen importado, que registró un crecimiento del 5.6 %, al pasar de 2,683.6 millones de kilogramos a 2,834.8 millones. Este incremento respondió, principalmente, al aumento en las compras de gasolinas, diésel y gas propano, productos esenciales para la movilidad, la industria y el consumo doméstico.
Analistas señalan que esta dinámica evidencia el peso que tienen los precios internacionales en la evolución de la factura energética. En esta ocasión, las cotizaciones del crudo y sus derivados se mantuvieron en niveles más favorables respecto al año pasado, lo que permitió contener el costo global de las importaciones, incluso con un consumo interno más robusto.
El comportamiento registrado en 2025 refleja cómo la economía salvadoreña continúa demandando mayores volúmenes de combustibles para sostener su actividad productiva y comercial. Sin embargo, la moderación en los precios internacionales evitó que ese crecimiento en volúmenes se tradujera en una presión adicional para la balanza comercial.
De mantenerse esta tendencia hacia el cierre del año, El Salvador podría enfrentar un entorno más estable en materia energética, aunque siempre sujeto a la volatilidad de los mercados internacionales, un factor clave que seguirá marcando la evolución de los costos para consumidores, empresas y para las finanzas externas del país.

