Dentro del Acuerdo de Comercio Recíproco firmado entre El Salvador y Estados Unidos, se establece la apertura para que vehículos nuevos, usados o reacondicionados procedentes del mercado estadounidense puedan ingresar al país sin obstáculos administrativos o técnicos innecesarios. El documento señala que la medida busca fortalecer el comercio bilateral, respetando siempre las leyes y regulaciones vigentes sobre la importación de automotores.
El acuerdo subraya que, pese a esta apertura, la entrada de vehículos seguirá sujeta a la normativa vigente. Actualmente, los vehículos convencionales usados a gasolina o diésel pueden ingresar al país con una antigüedad máxima de ocho años desde su fabricación, mientras que los vehículos pesados tienen un límite de 15 años y los eléctricos o híbridos de siete años.
Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor de vehículos usados, un segmento que compite con fuerza contra los sedanes, aunque en los últimos años las pick-ups han registrado un notable aumento en su demanda entre consumidores salvadoreños.
Importaciones de vehículos alcanzan niveles históricos
El Banco Central de Reserva (BCR) informó que las importaciones de vehículos y sus accesorios alcanzaron los $1,298.9 millones en 2025, el nivel más alto registrado desde 1991, con un crecimiento del 19.4 % respecto al año anterior. Esta categoría incluye desde sedanes y autobuses hasta ambulancias, tractores de un solo eje y piezas automotrices como llantas, embragues y asientos.
China se consolidó como el mayor proveedor, representando el 22.07 % de las importaciones por un valor de $286.7 millones, un aumento de 55 % respecto a 2024. Estados Unidos retomó el segundo lugar, con $228.05 millones (17.5 %), seguido de México, con $163.8 millones (12.6 %).
La entrada de vehículos chinos ha contribuido a una disminución de los precios en el mercado local, según la Asociación Salvadoreña de Distribuidores de Vehículos (Asalve), al ofrecer unidades nuevas a precios competitivos frente a marcas tradicionales y al segmento de vehículos usados. Sin embargo, estas importaciones también enfrentan cuestionamientos internacionales por supuestas prácticas de dumping y subsidios que abaratan sus costos de producción.
Con este acuerdo, El Salvador busca no solo diversificar su oferta automotriz, sino también equilibrar la competitividad entre vehículos importados de Estados Unidos y de otras naciones, mientras se mantiene la normativa vigente que protege al consumidor y regula la antigüedad de los vehículos en el mercado local.

