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FMI y reservas respaldan las finanzas de El Salvador

El Salvador enfrenta riesgos por su elevada deuda pública. Sin embargo, cuenta con recursos que ayudan a reducir la posibilidad de una crisis fiscal. Entre ellos destacan las reservas internacionales superiores a $5,100 millones y el acuerdo de $1,400 millones firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en febrero de 2025.

Así lo señala un análisis de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (Secmca). El documento examina los principales riesgos fiscales de Centroamérica y República Dominicana para 2026 y 2027.

El Salvador enfrenta desafíos por su deuda pública

La deuda pública salvadoreña supera el 82.8 % del producto interno bruto (PIB). Esta cifra representa la proporción más alta de la región centroamericana y República Dominicana.

Además, el país tiene un pasivo previsional cercano al 30 % del PIB. Esta obligación representa una presión adicional para las finanzas públicas.

Otro desafío es la dolarización de la economía. Al igual que Panamá, El Salvador no cuenta con una política monetaria propia para responder a determinadas crisis económicas.

Pese a estos riesgos, el acuerdo con el FMI ofrece un respaldo financiero importante. El programa incluye medidas de ajuste fiscal para corregir desequilibrios y mejorar las cuentas del Estado.

Las reservas internacionales también ayudan a enfrentar posibles problemas de liquidez. Estos recursos permiten al país contar con un respaldo ante situaciones económicas adversas.

A estos factores se suma una perspectiva de crecimiento económico del 4 % para 2026. El Salvador también mantiene una perspectiva favorable ante las agencias calificadoras de riesgo soberano.

El Niño y el petróleo elevan los riesgos fiscales

La Secmca advierte que las condiciones externas podrían complicar las finanzas públicas durante 2026 y 2027. Entre los principales riesgos figuran el aumento del precio del petróleo, la sequía y el encarecimiento del financiamiento.

Hasta junio de 2026, todos los países de la región registraban superávits primarios. Esto significa que sus ingresos superaban sus gastos, sin contar el pago de intereses de la deuda.

Sin embargo, el panorama podría cambiar. En septiembre, el precio del petróleo WTI se acercó a los $108 por barril. Al mismo tiempo, el fenómeno de El Niño redujo las lluvias en varias zonas agrícolas.

En áreas del Pacífico de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, las precipitaciones estuvieron entre un 30 % y un 60 % por debajo del promedio habitual.

Esta falta de lluvia amenaza la producción agrícola. También puede provocar aumentos en los precios de los alimentos y mayores gastos para los gobiernos.

El informe advierte que la combinación de estos factores podría debilitar la posición fiscal observada durante la primera mitad de 2026. Además, los mayores costos de la energía y del financiamiento pueden aumentar la presión sobre los presupuestos públicos.

Centroamérica enfrenta distintos riesgos económicos

Los desafíos fiscales varían según cada país. En Costa Rica, la principal preocupación es el peso de los intereses y la deuda pública.

Guatemala enfrenta riesgos por la exención temporal del impuesto a los combustibles y los efectos de El Niño. En Honduras, el Gobierno mantiene un apoyo temporal de hasta el 70 % de la diferencia en el precio de la gasolina.

Además, Honduras debe afrontar los efectos de la sequía en el corredor seco. A esto se suman las presiones financieras de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).

En Nicaragua, el control total de los precios de los combustibles traslada los costos al gasto público. Por su parte, República Dominicana enfrenta una elevada carga de intereses y transferencias al sector eléctrico.

El Salvador debe fortalecer sus finanzas públicas

El panorama regional muestra que los superávits registrados en 2026 podrían verse afectados por las presiones internacionales. El aumento de los combustibles, la sequía y las tasas de financiamiento representan riesgos para los presupuestos nacionales.

En el caso salvadoreño, las reservas internacionales y el acuerdo con el FMI ofrecen respaldo ante posibles dificultades. No obstante, el elevado endeudamiento sigue siendo uno de los principales desafíos económicos del país.

Por ello, mantener la disciplina fiscal y cumplir los compromisos del programa con el FMI será clave para reducir los riesgos. Estas medidas también pueden contribuir a fortalecer la confianza de los inversionistas y la estabilidad de las finanzas públicas.

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