Elon Musk ha comenzado a hacer grandes promesas mientras se involucra en la campaña a favor del expresidente Donald Trump, pero su historial empresarial plantea interrogantes sobre su capacidad para cumplirlas. Recientemente, ambos han discutido sobre un posible rol gubernamental para Musk en caso de que Trump gane la presidencia, aunque sin entrar en detalles concretos. Musk ha mencionado en tono de broma la posibilidad de dirigir un «Departamento de Eficiencia Gubernamental» (DOGE), un juego de palabras con el nombre de la criptomoneda que promueve.
Durante una entrevista en agosto, Trump sugirió que Musk podría ser el “secretario de reducción de costos”, un cargo que actualmente no existe. Musk ha prometido que, si tiene un rol en el gobierno, recomendará recortes drásticos en el gasto público y propondrá una revisión de normativas gubernamentales que considera innecesarias. Según él, la inteligencia artificial podría ser utilizada para identificar áreas de recorte.
“Empecemos de cero”, declaró Musk en un foro en Pittsburgh, abogando por un enfoque que busca reducir significativamente el gasto público. Sin embargo, su historial de recortes en empresas como X (anteriormente Twitter) ha sido problemático. Musk ha reducido su plantilla en aproximadamente un 80%, lo que ha resultado en un producto inestable y poco confiable, como lo evidencian fallos técnicos durante entrevistas importantes.
Las normativas han sido un punto recurrente de queja para Musk. En Tesla, ha promovido la tecnología de “autoconducción completa” a pesar de varios accidentes y advertencias regulatorias, llevando a una investigación reciente tras un accidente mortal.
En SpaceX, las operaciones de la empresa se han trasladado de California a Texas, en parte debido a lo que Musk considera regulaciones excesivas. Sin embargo, este movimiento ha generado descontento en las comunidades locales y ha resultado en demandas judiciales por diversos inconvenientes.
Aunque Musk ha prometido ofrecer indemnizaciones generosas a empleados despedidos, ha enfrentado múltiples demandas por no cumplir esas promesas, dejando en entredicho su compromiso de cuidar a los trabajadores afectados por sus decisiones.
Con Musk apoyando a Trump y prometiendo reformas drásticas, el futuro de sus propuestas y su capacidad para implementarlas sigue siendo incierto, a la luz de un historial de recortes controvertidos y compromisos incumplidos.

