Las tensiones geopolíticas y el encarecimiento del petróleo vuelven a modificar las perspectivas de la economía mundial. Fitch Ratings ajustó a 2.4 % su previsión de crecimiento global para 2026, reflejando un entorno más complejo marcado por la prolongación del conflicto entre Estados Unidos e Irán y su impacto directo sobre los mercados energéticos.
El informe señala que el incremento en los precios del crudo ha generado un efecto dominó en la economía global: mayores costos logísticos, presión inflacionaria y una desaceleración del consumo. Este comportamiento reduce el ritmo de expansión respecto al 2.7 % registrado en 2025, aunque el avance de tecnologías como la inteligencia artificial ha ayudado a amortiguar parte del deterioro económico.
El ajuste no es homogéneo entre regiones. Estados Unidos enfrentaría un crecimiento de 1.9 %, mientras que la eurozona se mantiene como una de las zonas de menor dinamismo con apenas 0.9 %, reflejando debilidad estructural en su recuperación económica.
Asia, sin embargo, muestra una dinámica más favorable. China mejora su estimación a 4.6 %, apoyada en la fortaleza de sus exportaciones tecnológicas, y Corea del Sur también se beneficia del mismo ciclo industrial, consolidando un mejor desempeño relativo frente a Occidente.
El mercado petrolero continúa siendo el principal factor de incertidumbre. Fitch proyecta un precio promedio del Brent de 86 dólares para 2026, impulsado por restricciones logísticas en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz. Bajo escenarios de mayor tensión, el crudo podría escalar hasta los 100 dólares por barril, aumentando la presión inflacionaria global.
En política monetaria, el panorama apunta a una postura más cautelosa: la Fed y el Banco de Inglaterra mantendrían sus tasas sin cambios durante el año, mientras que el Banco Central Europeo aplicaría un ajuste moderado antes de girar hacia una política más flexible en 2027.

