La inflación en El Salvador podría cerrar 2026 en 2.7 %, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). La cifra representa un aumento importante frente al 0.3 % registrado al finalizar 2025. Para 2027, el organismo prevé una moderación de los precios y estima una inflación de 2.1 %.
El FMI atribuye parte de la presión inflacionaria a los efectos del fenómeno de El Niño. De acuerdo con su más reciente informe, los episodios moderados o fuertes de este evento climático elevan los precios al consumidor durante los meses posteriores a su aparición. El mayor impacto se observa en los alimentos, debido a las pérdidas causadas por las sequías en la producción agrícola.
Aunque la agricultura aporta cerca del 5 % de la economía nacional, el organismo advierte que las consecuencias van más allá del campo. La reducción de las lluvias también ha afectado la generación hidroeléctrica. Como resultado, el país ha recurrido con mayor frecuencia a plantas térmicas que funcionan con derivados del petróleo, lo que ha incrementado los costos de producción de energía.
Los datos del Banco Central de Reserva muestran que la inflación ha mantenido una tendencia al alza durante este año. En enero se ubicó en 0.65 %, mientras que en agosto alcanzó 3.19 %, su nivel más alto desde julio de 2023. El sector transporte registró uno de los mayores incrementos, impulsado por el encarecimiento de los combustibles en medio de las tensiones en Medio Oriente.
El aumento de precios también se refleja en el costo de vida de los hogares. En agosto, la canasta básica alimentaria urbana llegó a $264.73, uno de los valores más altos registrados en las últimas décadas. Pese a este panorama, el FMI y analistas del sector privado consideran que las presiones inflacionarias podrían comenzar a disminuir a partir de mediados de 2027, conforme se reduzcan los efectos de El Niño y se estabilicen los mercados energéticos internacionales.

