El proyecto incluye puertos, zonas industriales y centros logísticos en la costa atlántica de Guatemala. Sus promotores presentarán las oportunidades de inversión el 13 de noviembre en San Salvador.
Guatemala busca atraer a empresarios e inversionistas salvadoreños para desarrollar una nueva plataforma logística. La iniciativa forma parte del Corredor Interoceánico de Guatemala y El Salvador, un proyecto que pretende conectar los océanos Atlántico y Pacífico mediante infraestructura de transporte y comercio.
La propuesta será presentada el próximo 13 de noviembre en San Salvador. El encuentro cuenta con el respaldo de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), COEXPORT, CAMARASAL y CHILLTEX CAPITAL.
La actividad permitirá conocer dos oportunidades de negocio. La primera consiste en establecer operaciones en el Centro Logístico Internacional San Jorge (CLI San Jorge). La segunda ofrece acceso a derechos económicos vinculados al proyecto mediante el activo digital COINGT.

Centro logístico busca atraer empresas salvadoreñas
El Centro Logístico Internacional San Jorge es uno de los principales componentes del corredor. Está proyectado sobre 21 kilómetros cuadrados en Puerto Barrios, en la costa atlántica de Guatemala.
Su diseño contempla terminales portuarias de gran calado, un aeropuerto de carga y un puerto para cruceros. También incluye parques industriales, bodegas, áreas comerciales y espacios para servicios.
Estas instalaciones estarán bajo un régimen de zona franca. Sus promotores buscan atraer empresas interesadas en ampliar su capacidad productiva y logística.
Para el empresariado salvadoreño, el proyecto representa una alternativa para expandir operaciones hacia el Atlántico. También podría facilitar nuevas conexiones comerciales con mercados internacionales.
COINGT plantea una alternativa de inversión
La segunda oportunidad está vinculada a COINGT, un activo digital regulado bajo la legislación salvadoreña. Este instrumento permite acceder a derechos económicos asociados a GODES, S.A. de C.V., su empresa emisora.
Esos derechos están relacionados con una participación accionaria específica de GODES en el Consorcio Interoceánico de Guatemala, S. A. (CIGSA), propietario del proyecto.
Según la documentación de la emisión pública autorizada por la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD), los fondos captados se destinarán, entre otros fines, a consolidar la propiedad de los terrenos y avanzar hacia la construcción de la infraestructura.
Julio Sibrián, director de CIGSA y CEO de GODES, explicó que el instrumento busca facilitar la participación de inversionistas individuales e institucionales.
Por su parte, Guillermo Catalán, presidente de CIGSA, invitó al sector empresarial salvadoreño a evaluar las oportunidades comerciales y financieras que ofrece la iniciativa.
Sin embargo, ambas alternativas tienen características distintas. Instalar una empresa en CLI San Jorge no equivale a invertir mediante COINGT. Por ello, los interesados deberán analizar las condiciones, los costos y los riesgos de cada opción.
Una conexión para el comercio regional
El Corredor Interoceánico contempla una franja territorial de 372 kilómetros de largo y 140 metros de ancho en Guatemala. Su trazado busca conectar las costas del Atlántico y el Pacífico, con una conexión proyectada hacia la frontera salvadoreña.
La infraestructura incluiría puertos, ferrocarriles de carga, carreteras y redes energéticas. Además, incorporaría centros logísticos y zonas industriales para apoyar las actividades comerciales.
Sus promotores consideran que el corredor podría funcionar como una ruta complementaria al Canal de Panamá. La propuesta busca aprovechar la ubicación de Centroamérica para facilitar el movimiento de mercancías entre distintos mercados.
El desarrollo también contempla la participación de propietarios de tierras, comunidades y liderazgos locales de seis departamentos del oriente de Guatemala. Según sus impulsores, el trabajo territorial comenzó hace más de dos décadas.
La presentación en San Salvador permitirá al empresariado conocer las posibilidades de expansión comercial y participación financiera. El interés estará en determinar cómo esta infraestructura puede contribuir a la competitividad de las empresas y a una mayor integración económica centroamericana.