Los líderes del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) emitieron este miércoles una alerta sobre los efectos económicos de la escalada del conflicto en Irán. Según el comunicado conjunto, el conflicto amenaza con provocar un incremento global en los precios de los alimentos y profundizar la inseguridad alimentaria, afectando sobre todo a las economías más vulnerables del mundo.
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI; Ajay Banga, presidente del BM; y Cindy McCain, directora ejecutiva del PMA, advirtieron que la guerra ya ha desencadenado “una de las mayores perturbaciones en los mercados energéticos mundiales de la historia moderna”.

El documento destaca que los precios del petróleo, gas y fertilizantes se han disparado y que los cuellos de botella en el transporte aumentan la presión sobre los costos de producción y distribución de alimentos. La alerta se centra especialmente en el estrecho de Ormuz, cuya parcial paralización por parte de Teherán afecta significativamente el tránsito de hidrocarburos globales.
Aunque EE. UU. e Irán acordaron recientemente un alto el fuego de dos semanas que permitió reabrir el paso marítimo y aliviar temporalmente los precios del crudo, el costo del petróleo ha subido un 50 % desde los primeros ataques de EE. UU. e Israel a finales de febrero.
“El impacto será más fuerte en los países de bajos ingresos, altamente dependientes de importaciones y con limitaciones fiscales”, señala el comunicado, agregando que los aumentos en los precios de los combustibles y alimentos podrían profundizar la crisis económica y social en estas regiones.
FMI, BM y PMA reafirmaron su compromiso de coordinar esfuerzos para salvaguardar vidas y medios de subsistencia, promoviendo una recuperación económica resiliente que genere estabilidad, crecimiento y empleo a nivel global.