Comercio & Negocios

Integración regional impulsa al sector asegurador en El Salvador

En un entorno económico marcado por una mayor exposición a riesgos climáticos, sanitarios y financieros, el sector asegurador salvadoreño comienza a mostrar señales de transformación impulsadas por la integración de capital regional. Con una penetración que apenas alcanza al 21 % de la población, según datos de la Asociación Salvadoreña de Empresas de Seguros (ASES), el mercado enfrenta el desafío de ampliar su alcance en un país donde la prevención financiera aún no forma parte de la cultura cotidiana.

Uno de los movimientos más relevantes en este proceso es la incorporación de Asesuisa —la segunda aseguradora del país por volumen de primas— al grupo financiero regional Ficohsa en 2023. La operación, de acuerdo con ejecutivos del sector, apunta a fortalecer la capacidad financiera y operativa de la aseguradora, manteniendo su posicionamiento histórico en el mercado salvadoreño.

Para Enzo Bizzarro, presidente ejecutivo de Asesuisa, el principal obstáculo sigue siendo la limitada percepción del riesgo entre la población. “Nos interesa que la gente entienda que está expuesta a riesgos”, afirmó en entrevista con EFE, al señalar que enfermedades, accidentes, eventos climáticos o pérdidas patrimoniales pueden generar impactos económicos duraderos en ausencia de un respaldo financiero.

Bizzarro sostuvo que la baja contratación de seguros está estrechamente relacionada con una cultura de prevención poco desarrollada. “Muchas personas no ven el seguro como una herramienta de protección, sino como un gasto que se puede postergar”, explicó, subrayando que el verdadero valor del sector se evidencia cuando ocurre un siniestro. “El seguro se pone a prueba cuando el cliente nos necesita”, añadió.

Esta visión es compartida por Luis Atala, vicepresidente del Grupo Ficohsa, quien destacó que la participación de conglomerados financieros regionales responde a la creciente complejidad de los riesgos que enfrentan las economías centroamericanas. “Los clientes buscan aliados, no solo proveedores”, afirmó, al enfatizar que la confianza se construye a partir de la capacidad de acompañar a las personas y empresas en momentos críticos.

Mayor solidez operativa y financiera

Desde la perspectiva del grupo regional, el respaldo financiero permite a las aseguradoras locales enfrentar eventos de mayor escala, optimizar sus esquemas de reaseguro y reducir la vulnerabilidad ante choques externos, especialmente en países altamente expuestos a fenómenos climáticos. “Contar con estructuras regionales da mayor estabilidad cuando ocurren eventos que superan la capacidad de un solo mercado”, señaló Atala.

Bizzarro coincidió en que esta solidez tiene un impacto directo en los asegurados, al traducirse en mayor estabilidad y capacidad de respuesta ante reclamaciones. “Hay un beneficio para los clientes”, afirmó, al tiempo que reconoció que uno de los principales retos internos es mejorar la eficiencia operativa. “Nuestro reto es cómo hacernos más eficientes para atender los reclamos de manera más pronta y oportuna”, dijo.

Ambos directivos coincidieron en que la modernización de procesos y la digitalización se han convertido en pilares estratégicos para el crecimiento del sector. Atala subrayó que la eficiencia operativa es clave para fortalecer la confianza en el sistema asegurador, donde “el crecimiento del sector pasa por ofrecer soluciones claras, accesibles y comprensibles para la población”.

En la misma línea, Bizzarro sostuvo que el futuro del mercado pasa por combinar el conocimiento local con estructuras financieras más robustas, en un contexto donde existe “una responsabilidad con el mercado salvadoreño”. A su juicio, el objetivo de largo plazo es que el seguro deje de percibirse como un producto distante y se consolide como un instrumento esencial de protección financiera en una economía cada vez más expuesta a la incertidumbre.

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