La rápida incorporación de herramientas de inteligencia artificial (IA) en procesos corporativos y legales está transformando la forma en que las empresas gestionan contratos, documentos y análisis jurídicos. Sin embargo, este avance tecnológico también comienza a generar preocupaciones relacionadas con la confidencialidad de la información y el alcance del secreto profesional en la era digital.

Un reciente fallo judicial en Estados Unidos encendió las alertas dentro del sector legal y empresarial. Según explicó Ricardo Güell, el caso United States v. Heppner evidenció los riesgos que puede representar el uso de plataformas públicas de inteligencia artificial en asuntos jurídicos sensibles.
El proceso surgió luego de que un imputado utilizara una herramienta de IA generativa para analizar aspectos de su situación legal y redactar documentos que posteriormente compartió con sus abogados. El tribunal concluyó que la interacción con una plataforma de inteligencia artificial no constituye asesoría jurídica y que, al involucrar a un tercero tecnológico, se pierde la expectativa de confidencialidad protegida por el privilegio abogado-cliente.
La resolución ha generado debate entre especialistas en derecho corporativo y tecnología. Algunos expertos sostienen que determinadas herramientas digitales podrían equipararse a terceros necesarios para la prestación de servicios legales, como peritos, traductores o plataformas tecnológicas utilizadas de manera habitual en oficinas jurídicas y corporativas.
Para Güell, el caso representa una señal de advertencia sobre la necesidad de establecer límites claros en el uso de inteligencia artificial dentro de contextos legales y empresariales. Además, recordó que la decisión judicial aún podría ser apelada, lo que abriría la puerta a nuevos criterios sobre confidencialidad y protección de datos.
Empresas enfrentan nuevos riesgos por uso de inteligencia artificial
En El Salvador y otros mercados de la región, el uso de inteligencia artificial en departamentos legales, financieros y administrativos ya forma parte de las operaciones diarias de muchas compañías. Actualmente, colaboradores utilizan estas plataformas para resumir contratos, revisar cláusulas, redactar comunicaciones y analizar documentación corporativa.
No obstante, la ausencia de regulaciones específicas y protocolos internos incrementa el riesgo de que información estratégica o datos sensibles sean compartidos con plataformas externas sin controles adecuados.
Especialistas advierten que términos comerciales, estrategias de negociación, información financiera y datos personales podrían quedar expuestos si las organizaciones no cuentan con políticas claras sobre el uso de inteligencia artificial.
En este contexto, las empresas comienzan a enfrentar preguntas clave:
- ¿Qué tipo de información puede compartirse en plataformas de IA?
- ¿Se utilizan herramientas públicas o entornos corporativos controlados?
- ¿Existen protocolos internos para proteger información confidencial?
- ¿Cómo se gestionan los riesgos legales y reputacionales asociados al uso de IA?
Gobernanza y regulación toman protagonismo
Desde la perspectiva corporativa, Deloitte considera que la inteligencia artificial debe verse como una herramienta de apoyo y no como un sustituto de la asesoría legal profesional.
Por ello, cada vez más organizaciones avanzan hacia la implementación de marcos de gobernanza tecnológica, políticas de uso interno y programas de capacitación para sus equipos. El objetivo es aprovechar la eficiencia de la inteligencia artificial sin comprometer la seguridad de la información ni aumentar la exposición a riesgos legales.
Analistas coinciden en que el caso Heppner marca un precedente relevante para empresas, firmas legales y departamentos de cumplimiento que ya incorporan IA en sus operaciones. Además, anticipan que el crecimiento acelerado de estas tecnologías impulsará futuras discusiones regulatorias sobre privacidad, protección de datos y secreto profesional.