Comercio & Negocios

La zafra azucarera refuerza la generación eléctrica en El Salvador

El inicio de la zafra azucarera, que arrancó en noviembre pasado, ha tenido un impacto que va más allá de la actividad agrícola y la producción de azúcar para el mercado local y de exportación. En el plano económico y energético, el procesamiento de la caña de azúcar ha permitido reforzar el suministro de electricidad mediante la generación a partir de biomasa, contribuyendo a la estabilidad de la matriz energética nacional en un periodo marcado por la reducción de lluvias.

De acuerdo con cifras de la Unidad de Transacciones (UT), en diciembre de 2025 la biomasa generó 106.27 gigavatios hora (GWh) de energía eléctrica, lo que representó el 16.48 % de la matriz energética del país. Este volumen no solo consolidó a la biomasa como una fuente relevante durante la época seca, sino que también reflejó un crecimiento interanual superior al 10 %, al compararse con los 96.03 GWh producidos en diciembre de 2024.

En términos acumulados, durante 2025 los ingenios azucareros aportaron 529.2 GWh al sistema eléctrico nacional, una cifra similar a la registrada al cierre de 2024, lo que evidencia la estabilidad del sector como generador de energía renovable. Este aporte se concentra principalmente durante el periodo de zafra, que se extiende de diciembre a mayo, cuando el bagazo de la caña es utilizado como combustible en calderas para producir vapor y accionar turbinas generadoras de electricidad. Una parte de esta energía se destina al consumo interno de los ingenios y el excedente se comercializa en la red nacional.

Las expectativas para la actual zafra son positivas. La Asociación Azucarera de El Salvador proyecta una producción de hasta 720,000 toneladas métricas de azúcar, impulsada por condiciones climáticas favorables durante el último invierno y la implementación de la corta en verde, factores que también inciden en una mayor disponibilidad de biomasa para generación energética.

Actualmente, de los seis ingenios azucareros que operan en el país, cinco cuentan con sistemas de generación eléctrica a partir de biomasa. Aunque la mayor parte de esta energía se utiliza para autoconsumo, los excedentes representan un aporte relevante para el sistema eléctrico nacional.

Según los registros de la UT, el Ingenio El Ángel lideró la inyección de energía renovable en diciembre, con 34.4 GWh. Esta empresa ha destinado aproximadamente $10.3 millones en inversión para modernizar maquinaria y ampliar su capacidad de generación. En segundo lugar se ubicó el Ingenio Chaparrastique, con 26.3 GWh en diciembre y un acumulado de 145.3 GWh en 2025. Le siguieron la Compañía Azucarera de El Salvador (CASSA) con 18.2 GWh, el Ingenio Jiboa con 17.7 GWh y el Ingenio La Cabaña con 11.9 GWh.

El papel de la biomasa cobra mayor relevancia durante la estación seca, cuando la generación hidroeléctrica disminuye debido a la falta de lluvias y al menor nivel de los embalses. En diciembre de 2025, la energía hidroeléctrica representó el 19.33 % de la matriz, mientras que la geotérmica aportó 19.45 %, el gas natural 26.60 %, la solar 8.17 % y la eólica 3.89 %.

Este equilibrio entre fuentes renovables y convencionales permitió contener los costos de generación eléctrica. Como resultado, el precio promedio de generación se situó en $87.88 por megavatio hora (MWh), un nivel inferior al registrado en diciembre de 2024 y también por debajo del costo observado en noviembre de 2025, cuando alcanzó los $95.74. El desempeño de la biomasa, en ese contexto, se consolidó como un factor clave para la eficiencia económica del sistema eléctrico nacional.

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