La calificadora internacional Moody’s Ratings elevó este viernes la perspectiva de riesgo soberano de El Salvador de estable a positiva, al considerar que el país ha logrado avances sostenidos en consolidación fiscal, fortalecimiento de liquidez y reducción de sus necesidades de financiamiento, factores clave para la estabilidad macroeconómica.
No obstante, la agencia mantuvo la calificación crediticia en B3, argumentando que la carga de la deuda pública sigue siendo elevada y que el perfil del país continúa expuesto a posibles choques externos, pese a las mejoras observadas en los últimos años.
En su informe, Moody’s señaló que el cambio de perspectiva responde a la expectativa de que una disciplina fiscal sostenida, junto con amortiguadores financieros más sólidos, permita una mejora gradual de los indicadores fiscales y crediticios de la economía salvadoreña.
La calificadora destacó que las políticas fiscales implementadas bajo el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por $1,400 millones, así como los avances en seguridad ciudadana, respaldan proyecciones de mayor crecimiento del producto interno bruto (PIB) y un fortalecimiento más duradero del perfil crediticio del país.
Según Moody’s, el aumento moderado de los ingresos fiscales y el dinamismo de la inversión están apoyando la resiliencia económica de El Salvador. Sin embargo, advirtió que el tamaño limitado de la economía, su escasa diversificación productiva y la debilidad en los controles y equilibrios institucionales continúan siendo factores de riesgo ante eventos adversos.
Consolidación fiscal y reducción del déficit
Tras un desempeño fiscal fortalecido en 2025, la agencia anticipa que el proceso de ajuste continuará en los próximos años. Recordó que el programa de consolidación fiscal acordado con el FMI —equivalente a 3.5 puntos del PIB— se ejecutó mediante contención del gasto, ajustes salariales y un mayor control presupuestario.
Estas medidas se complementaron con mayores ingresos tributarios, impulsados por el fortalecimiento de los controles aduaneros, la expansión del uso de la facturación electrónica y la ampliación de la base impositiva.
Moody’s estima que el déficit fiscal se redujo a 3 % del PIB en 2025, una disminución de al menos 1.5 puntos porcentuales respecto al año previo. Para 2026, proyecta una baja adicional hasta 2.3 %, mientras que para 2027 prevé un leve ajuste al 2.7 %.
La agencia subrayó que este proceso permitió incrementar la inversión pública sin generar presiones adicionales sobre el déficit del sector público no financiero, lo que ha impulsado particularmente al sector construcción, con efectos positivos sobre el crecimiento económico.
En términos de actividad, la economía salvadoreña registró un crecimiento de 4 % en 2025, mientras que Moody’s proyecta una expansión de 3.1 % en 2026.
Finalmente, la calificadora prevé que las necesidades de financiamiento continúen disminuyendo, al pasar de 18.3 % del PIB en 2024 a 9.8 % en 2025, y a 9.1 % en 2026, una tendencia que refuerza la sostenibilidad fiscal y mejora la percepción de riesgo del país en los mercados internacionales.

