El precio del petróleo volvió a subir con fuerza este martes. El crudo intermedio de Texas (WTI) avanzó 5.2 % y cerró en $90.22 por barril, impulsado por la nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán.
El incremento fue de $4.46 respecto al cierre anterior y llevó al WTI a registrar su precio más alto desde el 23 de julio, cuando alcanzó los $92.19 por barril.
La reacción del mercado se produjo después de nuevos ataques de Estados Unidos contra objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), las operaciones estuvieron relacionadas con recientes acciones que, de acuerdo con Washington, representaban una amenaza para el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz.
La zona concentra una de las principales rutas para el transporte internacional de petróleo. Por ello, cualquier riesgo de interrupción puede generar presión sobre los precios y aumentar la volatilidad en los mercados energéticos.
Irán respondió con ataques contra posiciones estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes Unidos. Además, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que Estados Unidos enfrentará nuevas represalias por la ofensiva.
El aumento del petróleo también representa un riesgo para las empresas y consumidores de países importadores de combustibles. Un crudo más caro puede elevar los costos de transporte, logística, producción y generación de energía.
Para las economías que dependen de las compras externas de combustibles, una prolongada subida del petróleo podría trasladarse a otros sectores y aumentar las presiones sobre los precios de bienes y servicios.
Por ahora, los mercados mantienen la atención sobre la evolución del conflicto. Sin señales claras de una reducción de las hostilidades, el riesgo de nuevas interrupciones en el suministro y el transporte de crudo mantiene al petróleo bajo presión.

