La industria automotriz mexicana registró un fuerte retroceso en septiembre. La producción fue de 301,803 vehículos ligeros, una caída anual de 15.1%, según cifras preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Este es el descenso más pronunciado desde noviembre de 2021. Frente a agosto, la producción también bajó 12.51%.
Las exportaciones tuvieron un comportamiento similar. México envió al extranjero 277,369 vehículos, un 11.9% menos que en septiembre del año pasado. En comparación con agosto, la caída fue de 7.69%. El resultado refleja la pérdida de ritmo que enfrenta el sector automotriz mexicano.
Uno de los factores que marcó el desempeño de septiembre fue la salida de Mercedes-Benz de la producción nacional. La empresa no fabricó ni exportó vehículos durante el mes. En septiembre del año pasado había producido 4,768 unidades y enviado 6,452 al extranjero.
La empresa alemana mantiene en proceso el cierre de su planta COMPAS, ubicada en Aguascalientes y operada junto con Nissan. El grupo financiero Base señaló que la producción de Mercedes-Benz comenzó a disminuir desde mayo. Entre las razones mencionó los cambios en el mercado y en las preferencias de los consumidores.
También influyó el final del ciclo de producción de los modelos fabricados en esa planta. La nueva generación de la SUV GLB, por ejemplo, ahora se produce en Hungría. Entre enero y septiembre, la producción de Mercedes-Benz cayó 49.27% anual. Con el cierre de la planta, la marca dejará de tener producción de vehículos en México.
En los primeros nueve meses del año, México produjo 2 millones 946,943 vehículos, un 2.42% menos que en el mismo periodo anterior. Las exportaciones llegaron a 2 millones 528,623 unidades, con una disminución anual de 1.50%.
Estados Unidos continuó como el principal destino de los vehículos mexicanos. El mercado estadounidense recibió el 76.4% de las exportaciones entre enero y septiembre. Canadá ocupó el segundo lugar con 12.4%, seguido por Alemania con 2.6% y Brasil con 1.7%.
Para el grupo financiero Base, los resultados muestran que la industria todavía no recupera el dinamismo que tenía antes de los aranceles aplicados durante la administración de Donald Trump. El sector también enfrenta incertidumbre por la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
Los posibles cambios en las reglas de origen y las restricciones al contenido de origen asiático representan un riesgo para la industria. El sector depende en buena medida de insumos importados y de la demanda estadounidense. Por ello, la incertidumbre podría influir en nuevas inversiones y en la contratación de trabajadores.

