Comercio & Negocios

El Salvador acelera su cosecha de granos básicos en 2026

La producción agrícola de primera muestra resultados positivos en El Salvador. Los agricultores reportan una cosecha acumulada de 12 millones de quintales de maíz y cerca de 900,000 quintales de frijol durante el ciclo 2026-2027. Estas cifras representan un avance importante hacia las metas establecidas para este año.

La Asociación Nacional de Trabajadores Agropecuarios (ANTA) y la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena atribuyen estos resultados a una estrategia basada en la siembra anticipada y el uso de semillas de alto rendimiento. Ambas medidas permitieron aprovechar mejor las lluvias registradas entre abril y mayo.

Siembra temprana impulsó la producción agrícola

Los productores decidieron adelantar la siembra entre el 20 de abril y el 14 de mayo. La medida buscó reducir el impacto de las sequías que suelen afectar los cultivos durante el invierno.

Según los representantes del sector, la decisión estuvo respaldada por estudios técnicos relacionados con el comportamiento climático. Gracias a ello, los agricultores lograron establecer los cultivos en condiciones favorables de humedad.

El sector considera que esta estrategia fue clave para obtener los resultados observados hasta el momento. De hecho, aseguran que esperar hasta junio habría incrementado significativamente los riesgos para la producción.

Semillas resistentes fortalecen la cosecha de frijol

Otro factor determinante ha sido la utilización de semillas adaptadas al cambio climático. En el caso del frijol, los agricultores emplearon variedades de rápida maduración y mayor resistencia a la escasez de agua.

Estas semillas pueden soportar períodos de entre 25 y 30 días sin lluvia. Además, requieren menos humedad para completar su desarrollo productivo.

Los productores también utilizaron tratamientos foliares para proteger las plantaciones de las altas temperaturas. Durante las últimas semanas, algunas zonas agrícolas registraron máximas de entre 38 y 40 grados Celsius.

Más áreas cultivadas y mayor oferta para el mercado

Las organizaciones agrícolas estiman que este año se sembraron unas 135,000 manzanas de maíz y 30,000 manzanas de frijol. A ello se suman 3,600 manzanas dedicadas a la producción de hortalizas.

La producción de tomate, cebolla, chile y papa podría cubrir cerca del 70 % del consumo nacional. Esto contribuiría a fortalecer el abastecimiento interno y reducir la presión sobre los precios.

Los agricultores consideran que una mayor oferta local ayuda a evitar episodios de especulación en el mercado. Además, permite disminuir la dependencia de importaciones provenientes de países vecinos.

Las zonas con mejores resultados

La cosecha proviene principalmente de regiones que registraron mayores niveles de lluvia o cuentan con opciones de riego. Entre ellas destacan Ahuachapán, Santa Ana, Sonsonate, La Libertad, San Salvador, Chalatenango, Cuscatlán, La Paz, San Vicente, Morazán y Cabañas.

Sin embargo, la situación en el oriente del país ha sido diferente. Los productores señalan que la falta de lluvias ha limitado el desarrollo de algunos cultivos en esa zona.

El desafío de la cosecha de postrera

El sector mantiene la expectativa de repetir resultados similares durante la postrera. No obstante, la decisión final dependerá de las condiciones climáticas de los próximos meses.

La preocupación se centra en la evolución del fenómeno de El Niño. Diversos organismos internacionales han advertido sobre una alta probabilidad de que sus efectos continúen durante el cierre de 2026.

Ante este escenario, los agricultores trabajan en medidas de adaptación. Entre ellas destacan la construcción de reservorios, la instalación de sistemas de bombeo y el aprovechamiento de fuentes alternativas de agua.

Estas inversiones buscan fortalecer la resiliencia del sector. Asimismo, pretenden reducir la dependencia de las lluvias para garantizar la seguridad alimentaria del país.

Los resultados de la cosecha de primera reflejan cómo la planificación, la innovación agrícola y la adaptación climática están ganando peso en la estrategia productiva del agro salvadoreño. Para los productores, el reto ahora será mantener ese desempeño durante el resto del ciclo agrícola y consolidar una oferta estable de granos básicos para el mercado nacional.

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