El Salvador, Guatemala y Honduras recibieron $47,730 millones en remesas durante 2025. Un nuevo impuesto en Estados Unidos impulsa el uso de plataformas digitales y abre oportunidades para la inclusión financiera en la región.
Las remesas son fundamentales para millones de familias centroamericanas. Cada año, los migrantes envían miles de millones de dólares para ayudar a sus seres queridos. Sin embargo, gran parte de ese dinero todavía se entrega en efectivo. Ahora, las nuevas tecnologías y los cambios fiscales en Estados Unidos están acelerando la transformación de este mercado.
En 2025, Guatemala recibió $25,530 millones en remesas. Honduras captó $12,212 millones y El Salvador sumó $9,988 millones. En conjunto, los tres países recibieron $47,730 millones, un 20 % más que el año anterior, según la Organización Internacional para las Migraciones.
La dependencia de estos ingresos es especialmente alta en Honduras. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, las remesas representaron el 30.4 % de su producto interno bruto en 2025. En El Salvador, equivalieron aproximadamente al 23 %. Mientras tanto, en Guatemala alcanzaron cerca del 19 %, de acuerdo con estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
El dinero llega, pero no siempre entra a los bancos
Aunque las remesas mueven grandes cantidades de dinero, muchas familias siguen fuera del sistema financiero. En Guatemala, apenas el 2.1 % de estos envíos se depositaba directamente en cuentas bancarias, según un diagnóstico del Banco Mundial. La mayoría de las personas cobraba el dinero en efectivo.
Esta práctica limita las oportunidades financieras de los beneficiarios. Por ejemplo, recibir dinero en una cuenta bancaria puede ayudar a crear un historial financiero. Con el tiempo, ese registro puede facilitar el acceso a préstamos y otros servicios.
Además, la distribución de las remesas está concentrada en pocas entidades. Banrural y Banco Industrial manejan más del 80 % de estos pagos en Guatemala. Por eso, las empresas tecnológicas ven una oportunidad para ofrecer nuevas formas de recibir y administrar el dinero.
Una empresa apuesta por WhatsApp
Félix es una empresa financiera digital fundada en Miami en 2020 por dos inmigrantes latinoamericanos. Su propuesta permite enviar dinero mediante conversaciones de WhatsApp, sin necesidad de descargar una aplicación independiente.
La compañía anunció el 1 de septiembre de 2026 una ronda de financiamiento por $200 millones. De ese total, $87 millones corresponden a inversión de capital liderada por Andreessen Horowitz. Los otros $113 millones provienen de una línea de crédito del Customer Value Fund de General Catalyst.
Félix también informó que ha procesado más de $8,000 millones en remesas. Su crecimiento refleja el interés de los inversionistas en las plataformas que buscan modernizar las transferencias internacionales.
El impuesto que favorece las transferencias digitales
Desde el 1 de enero de 2026, Estados Unidos aplica un impuesto del 1 % a determinados envíos de dinero al extranjero. La medida afecta las transferencias financiadas con efectivo, giros postales o cheques de caja.
Sin embargo, existen excepciones. Los envíos respaldados por cuentas bancarias estadounidenses, tarjetas emitidas en ese país o billeteras digitales vinculadas a esas fuentes están exentos, según la información proporcionada sobre la normativa.
De esta manera, el impuesto crea un incentivo para utilizar canales digitales. Además, podría acelerar un cambio que ya estaba en marcha por las diferencias de costos entre los servicios tradicionales y las nuevas plataformas.
El Centro para el Desarrollo Global estimó que Guatemala podría perder alrededor de $415 millones anuales debido al gravamen. También advirtió sobre el riesgo de que algunos usuarios recurran a canales informales para evitar el pago.
Enviar dinero por internet puede costar menos
En Honduras, las billeteras electrónicas ofrecen tarifas más bajas que las remesadoras tradicionales. Una encuesta del Banco Central de Honduras señala que enviar $100 por una billetera electrónica cuesta $2.76. En cambio, el mismo envío mediante una remesadora tradicional cuesta $3.47.
Pese a esa diferencia, el 82.7 % de los hondureños todavía utilizaba remesadoras. Esto demuestra que cambiar los hábitos de los usuarios sigue siendo uno de los principales retos para las empresas digitales.
La competencia por el mercado de remesas centroamericano apenas comienza. Las nuevas plataformas buscan reducir costos y facilitar las transferencias. Al mismo tiempo, intentan que más familias utilicen cuentas bancarias y otros servicios financieros.
El reto va más allá de enviar dinero de forma rápida y económica. También consiste en lograr que esos recursos ayuden a las familias a construir un historial financiero y acceder a nuevas oportunidades económicas.

