Nairobi ha sido testigo de una innovadora experiencia gastronómica con la apertura del Robot Café, el primer restaurante en África del Este en incorporar camareras robot. El establecimiento, ubicado en el distrito de Kileleshwa, combina un diseño minimalista en tonos neutros y azules con la última tecnología en robótica.
El café, inaugurado el 16 de junio, cuenta con tres camareras robotizadas: Nadia, Claire y R24. Nadia, destacada por su vestido rojo, da la bienvenida a los clientes, mientras que Claire y R24 se encargan de transportar pedidos desde la recepción hasta las mesas. Equipadas con cámaras y sensores de movimiento, estas máquinas están diseñadas para mejorar la eficiencia en el servicio y reducir el tiempo de espera de los clientes.
Massy, una camarera humana de 26 años, aprecia la asistencia de los robots en su trabajo diario. «Es agradable trabajar con robots porque me facilitan el trabajo», comenta, aunque señala que la interacción humana sigue siendo insustituible. Los robots no pueden ofrecer el trato personalizado que los empleados humanos brindan a los clientes.
A pesar de su utilidad, el Robot Café enfrenta desafíos. El jefe del restaurante, John Kariuki, menciona problemas técnicos como fallos en los cargadores y dificultades para transportar bebidas debido a canaletas en el suelo. La tecnología LIDAR, que combina inteligencia artificial con medición de distancias, ayuda a los robots a navegar por el espacio.
La llegada de robots a la hostelería también ha generado debates. Barak Leoret, un joven ingeniero, expresa su preocupación de que la automatización pueda afectar negativamente a los jóvenes en busca de empleo en Kenia. Sin embargo, Kariuki considera que la tecnología es parte de la evolución natural del sector y subraya que su integración es solo el comienzo de una transformación más amplia.
El éxito del Robot Café en Nairobi se une a iniciativas similares en el continente africano, como el Robot Café en Lagos y The Munch Café en Johannesburgo, que también han incorporado robots en sus operaciones.
“Ya forma parte de nosotros. Si la gente quisiera luchar contra la tecnología, lo habríamos hecho hace un par de años. Ahora, hay que asumir que ha llegado para quedarse”, concluye Kariuki.

