En la zona norte del país, la articulación entre el sector privado y los productores agrícolas está marcando una transformación progresiva en la economía rural. En ese contexto, Walmart en El Salvador consolida su estrategia de abastecimiento sostenible a través del programa Tierra Fértil, una iniciativa que está elevando la capacidad productiva, logística y comercial de agricultores en Chalatenango.
El modelo se basa en un esquema de integración directa con proveedores nacionales, acompañados por asistencia técnica, inversión en infraestructura y acceso a mercados formales, lo que ha permitido profesionalizar operaciones agrícolas que antes operaban en escalas de subsistencia o intermediación.

De la agricultura tradicional a la agroempresa formalizada
En el cantón Las Pilas, San Ignacio, el productor Mario Alberto Guillén representa uno de los casos más visibles de esta transición. Con más de seis años como proveedor de la cadena, inició con envíos limitados de lechuga, pero la relación comercial le permitió escalar hacia un modelo de agroempresa diversificada.
Actualmente, su producción incluye más de diez cultivos —entre ellos chile, brócoli, zanahoria, fresa, espinaca y repollo— con una operación que pasó de dos trabajadores iniciales a más de 50 personas entre campo y centro de acopio.
El crecimiento no solo se refleja en volumen: Guillén invirtió en infraestructura propia, amplió su centro de acopio ocho veces y adquirió unidades de transporte, reduciendo dependencia logística externa. Además, con apoyo del programa de Valor Compartido, implementó un sistema de producción hidropónica de fresas, incorporando innovación agrícola de alto rendimiento.
Infraestructura agrícola y resiliencia productiva
Otro caso relevante es el de Celio Guillén, productor de cebolla blanca y morada, quien recientemente desarrolló un invernadero-secador de 1,000 m². Esta inversión mejora la conservación del producto y reduce pérdidas postcosecha, un factor crítico en la estabilidad de ingresos agrícolas en la región.
La infraestructura permite mayor control ante variaciones climáticas, fortaleciendo la continuidad del suministro hacia mercados formales y reduciendo la volatilidad del ingreso rural.
Diversificación y marcas rurales emergentes
El productor Saúl Regalado, con más de 20 años de experiencia como proveedor de papa, ha evolucionado hacia un modelo de agroempresa familiar con la marca “Verduras Regalado”. Su operación integra a familiares en la cadena productiva y comercial, generando empleo directo para más de 30 personas.
Además de papa, ha incorporado aguacate Hass y repollo, ampliando su portafolio y consolidando una estrategia de diversificación agrícola con enfoque empresarial.
Impacto económico y encadenamientos productivos
Walmart sostiene que su estrategia de abastecimiento local busca fortalecer cadenas de valor sostenibles. En 2025, la compañía trabajó con más de 44 proveedores agrícolas, impactando indirectamente a más de 1,500 familias salvadoreñas.
El programa Tierra Fértil se posiciona así como un modelo de inclusión productiva que combina capacitación, infraestructura y acceso a mercado, impulsando la formalización del sector agrícola en zonas rurales estratégicas del país.
La experiencia en Chalatenango evidencia una transición relevante: de agricultura fragmentada a redes productivas integradas con el comercio formal. En ese proceso, la articulación entre productores locales y cadenas de suministro modernas se perfila como un factor clave para el desarrollo económico rural en El Salvador.