El precio de los alimentos aumentará un 18 % entre 2026 y 2027, en comparación con 2025. Así lo advierte el Banco Mundial, que atribuye esta tendencia a los conflictos armados y a los posibles efectos de un episodio excepcional del fenómeno climático El Niño.
Además, el organismo prevé un fuerte encarecimiento de la energía durante este año. Según su informe sobre materias primas, los precios del sector subirán un 32 % en 2026, impulsados principalmente por el conflicto en Oriente Medio.

Petróleo podría subir más por el conflicto
El precio del petróleo también refleja las tensiones internacionales. El Banco Mundial estima que el barril de Brent alcanzará un promedio de 91 dólares en 2026. En 2025, su precio promedio fue de 69 dólares.
Sin embargo, el organismo espera que el petróleo baje a 79 dólares por barril en 2027. Esta previsión depende de que no se reanude el conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre.
Por el contrario, una nueva escalada podría elevar el precio promedio del Brent hasta los 105 dólares en 2027. En ese escenario, los alimentos podrían encarecerse un 12 % adicional respecto a la proyección inicial.
Banco Mundial advierte sobre riesgos alimentarios
El economista jefe adjunto del Banco Mundial, Ayhan Kose, advirtió que los mercados enfrentan varias crisis al mismo tiempo. También señaló que esta situación podría poner en riesgo la seguridad alimentaria.
Por ello, el organismo considera necesario proteger a las poblaciones más pobres. Asimismo, pide apoyar a los países de bajos ingresos, que ya soportan una elevada carga de deuda.
Fertilizantes y metales también subirán de precio
El encarecimiento no se limitará a los alimentos y la energía. El Banco Mundial prevé que los fertilizantes aumenten un 14 % durante 2026. No obstante, sus precios podrían volver en 2027 a niveles similares a los de 2025.
Por otra parte, los metales registrarían un alza del 25 % este año. El aluminio, el cobre y el estaño podrían alcanzar precios récord.
Esta tendencia responde, en parte, a la creciente demanda de materiales para las energías renovables, los centros de datos de inteligencia artificial y los vehículos eléctricos.
En este contexto, la evolución de los conflictos armados y las condiciones climáticas será clave para determinar los precios durante los próximos dos años. Mientras tanto, los países con menos recursos podrían enfrentar mayores dificultades para contener el impacto económico.