Comercio & Negocios

El auge de la construcción pierde ritmo en El Salvador

La construcción en El Salvador mantiene un crecimiento positivo, pero avanza a un ritmo cada vez menor. En mayo de 2026, el sector creció 9.7 % interanual, según el Índice de Volumen de Actividad Económica (IVAE) del Banco Central de Reserva (BCR).

El resultado confirma la desaceleración que comenzó a observarse durante los primeros meses del año. En abril, la actividad había crecido 12.9 %. Un año antes, en mayo de 2025, la expansión alcanzó 35.1 %.

Aunque el sector continúa entre los más dinámicos de la economía, las cifras muestran un cambio importante. La construcción está dejando atrás el fuerte crecimiento registrado durante los últimos dos años y entra en una etapa de mayor moderación.

La construcción entra en una nueva etapa

El comportamiento actual tiene una explicación. Durante los últimos dos años, la construcción creció a un ritmo muy superior al de la economía salvadoreña.

El economista Otto Boris Rodríguez señala que el sector llegó a crecer cerca de cinco veces más que la economía en general. El crecimiento promedio de la economía ha rondado el 5.34 %.

Por eso, mantener tasas de expansión superiores al 30 % durante largos períodos no era sostenible.

“Primero tiene que moderar su crecimiento y luego tendrá que ajustarse a su crecimiento de mediano y largo plazo”, explicó Rodríguez.

La cifra más alta se registró en abril de 2025. En ese mes, la construcción llegó a crecer 41.8 %.

Ese fuerte desempeño estuvo relacionado, entre otros factores, con el desarrollo de proyectos inmobiliarios. Destacaron las torres de apartamentos y otros proyectos residenciales.

También aumentó la inversión de salvadoreños en el exterior. Parte de estos capitales encontró en los bienes raíces una oportunidad de inversión.

Ahora, el mercado comienza a absorber esa nueva oferta.

Cerca de 500 proyectos siguen en ejecución

La desaceleración no significa que la construcción se haya detenido.

Los datos de la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS) muestran que existen alrededor de 500 proyectos en ejecución.

La cartera incluye diferentes tipos de obras. Entre ellas están:

Esta actividad seguirá generando movimiento económico durante 2026.

La construcción tiene un efecto que va más allá de las empresas desarrolladoras. También genera actividad para proveedores de materiales, transporte, servicios profesionales y mano de obra.

Sin embargo, el número de nuevos proyectos será clave para determinar el comportamiento del sector durante el segundo semestre.

¿Hay suficiente demanda para absorber la oferta?

Este es uno de los principales retos que enfrenta actualmente el mercado.

El crecimiento de los proyectos inmobiliarios ha incrementado la oferta de viviendas y apartamentos. Ahora, los desarrolladores deben enfrentar una pregunta fundamental: ¿existe suficiente demanda para comprar las unidades disponibles?

Rodríguez considera que la desaceleración podría acentuarse durante el segundo semestre de 2026.

Una de las razones es que la oferta de apartamentos y viviendas podría estar alcanzando niveles suficientes en algunos segmentos del mercado.

Esto puede cambiar las prioridades de las empresas constructoras.

Durante la etapa de mayor expansión, el objetivo principal era aprovechar la fuerte demanda e impulsar nuevos proyectos. Ahora, será más importante analizar la ubicación, el precio y la capacidad de compra de los clientes.

Actividades inmobiliarias mantienen crecimiento

Mientras la construcción pierde velocidad, las actividades inmobiliarias mantienen un comportamiento favorable.

El BCR reportó un crecimiento de 7.0 % en este segmento durante mayo. Esta fue la mayor tasa registrada por las actividades inmobiliarias en lo que va de 2026.

El sector incluye operaciones como compraventa de propiedades, alquileres y administración de bienes inmuebles.

El dato muestra que la actividad inmobiliaria continúa creciendo, aunque a un ritmo mucho más moderado que el registrado por la construcción durante su etapa de mayor expansión.

También existen señales de movimiento en las transacciones de propiedades.

Según datos del Centro Nacional de Registros (CNR), los trámites relacionados con transferencias de dominio crecieron 2 % durante 2025.

Estos trámites incluyen compraventas, donaciones y herencias.

En total, se registraron más de 151,500 solicitudes.

El déficit de vivienda sigue siendo un desafío

El crecimiento de la construcción convive con otro problema: una parte importante de la población todavía no puede acceder a una vivienda.

El economista Carlos Acevedo señala que la construcción tiene un efecto multiplicador sobre la economía. Sin embargo, también advierte sobre la existencia de una carencia estructural de vivienda.

El problema no es únicamente la falta de casas.

También existe una brecha entre los precios de las viviendas y los ingresos de los hogares.

En otras palabras, puede existir una necesidad elevada de vivienda sin que exista suficiente capacidad de compra.

Esta diferencia será determinante para el futuro del mercado inmobiliario.

Los desarrolladores tendrán que encontrar proyectos que respondan a la demanda real. El precio, el financiamiento y las condiciones de crédito tendrán un papel cada vez más importante.

¿Qué esperar del sector construcción en 2026?

Las cifras disponibles hasta mayo apuntan a un escenario de crecimiento, pero con menor velocidad.

La construcción todavía tiene proyectos en ejecución y mantiene actividad en vivienda, comercio, turismo, logística e infraestructura.

Sin embargo, el ritmo extraordinario de 2025 parece haber quedado atrás.

El segundo semestre será clave para conocer hasta dónde llegará la desaceleración.

El escenario más probable es que el sector continúe creciendo, pero a tasas más cercanas a su tendencia de largo plazo.

Para las empresas constructoras, esto implica un cambio de estrategia.

Ya no será suficiente aumentar la cantidad de proyectos. Será necesario identificar con mayor precisión dónde existe demanda y qué tipo de vivienda puede pagar el mercado.

Para los inversionistas, el escenario también exige mayor selectividad.

La ubicación, el precio, el financiamiento y la velocidad de venta serán factores determinantes para medir la rentabilidad de los nuevos desarrollos.

La construcción, por tanto, no está perdiendo su importancia en la economía salvadoreña. Está entrando en una etapa diferente.

Después del fuerte auge de los últimos dos años, el sector enfrenta ahora una prueba más compleja: mantener el crecimiento mientras ajusta la oferta a la capacidad real de compra de los salvadoreños.

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