La primera edición de los Premios BASC El Salvador, celebrada el miércoles 18 de febrero, posicionó al país como referente en seguridad de la cadena de suministro. El evento reunió a autoridades gubernamentales, empresarios y aliados estratégicos para reconocer a las empresas que implementan prácticas innovadoras y cumplen con estándares internacionales en prevención de riesgos logísticos.
Durante la gala, Diego Castillo, fundador de los Premios BASC en Ecuador, destacó la alta participación de las compañías afiliadas. “Casi el 60 % asistió a la asamblea anual, lo que refleja un compromiso sólido con la seguridad empresarial y la gestión del riesgo”, afirmó. Además, Castillo enfatizó que las auditorías deben verse como oportunidades para optimizar procesos internos antes de que puedan ser vulnerados.

Por su parte, Javier Ayala, presidente de la junta directiva de BASC El Salvador, explicó que la premiación busca consolidar una cultura de seguridad en el sector privado. Ayala señaló que las empresas deben revisar sus procesos internos e integrar la seguridad en su estrategia de negocio para proteger su reputación y asegurar la sostenibilidad a largo plazo.
En representación del sector público, Benjamín Mayorga, director general de Aduanas, resaltó que la colaboración entre el Estado y las empresas fortalece la seguridad logística y la competitividad. Destacó la modernización tecnológica en aduanas, con escáneres avanzados, sistemas de monitoreo y reconocimiento de placas, que agilizan los procesos y refuerzan los controles.

Entre los galardonados se encuentran Empresa de Seguridad Alfa, S.A. de C.V., Transportes Calpi S.A. de C.V., Visual Branding, S.A. de C.V., Vape, S.A. de C.V. / Agente General Seaboard Marine LTD. El Salvador y Rexcargo El Salvador, S.A. de C.V., todos reconocidos por su compromiso con la excelencia operativa y la prevención de riesgos en distintos eslabones de la cadena de suministro.
Con esta primera edición, BASC El Salvador consolida un espacio de reconocimiento a la excelencia logística, demostrando que la competitividad empresarial no depende solo de la eficiencia operativa, sino también de la transparencia, la prevención de riesgos y la seguridad de sus operaciones.


