La multinacional estadounidense The Coca-Cola Company confirmó una inversión de 6.000 millones de dólares en México, informó la presidenta Claudia Sheinbaum tras sostener un encuentro en Palacio Nacional con el director ejecutivo global de la firma, Henrique Braun.
El anuncio se produce en un momento clave para la política económica mexicana, marcada por incentivos a la inversión privada, reformas fiscales sectoriales y la estrategia gubernamental para posicionar al país entre las diez principales economías del mundo hacia el cierre de la década.

Inversión estratégica en el marco del Plan México
Aunque no se detallaron plazos ni destinos específicos del capital, la inyección de recursos forma parte del llamado “Plan México”, iniciativa orientada a elevar la inversión privada hasta el 28 % del PIB en 2030.
México representa uno de los mercados más relevantes para Coca-Cola a nivel global, tanto por volumen de consumo como por su robusta red de embotelladores y centros de distribución. Analistas del sector consideran que la inversión podría dirigirse a modernización de plantas, innovación en portafolio, infraestructura logística y sostenibilidad.
Contexto regulatorio: IEPS y presión fiscal al consumo
El anuncio ocurre tras la aprobación en la Cámara de Diputados de modificaciones a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que actualiza las cuotas aplicables a bebidas azucaradas, tabaco y amplía el gravamen a nuevas categorías a partir de 2026.
Este entorno regulatorio implica mayores desafíos para la industria de bebidas, particularmente en segmentos tradicionales como refrescos. En respuesta, la industria mexicana del sistema Coca-Cola se comprometió a reducir en 30 % las calorías de su portafolio y a fortalecer su oferta sin azúcar con precios más competitivos que las versiones regulares.
Señales de confianza en el mercado mexicano
Desde la óptica económica, el anuncio envía una señal de confianza hacia la estabilidad macroeconómica del país, en un contexto de relocalización de cadenas productivas (nearshoring) y creciente competencia regional por atraer capital extranjero.
En paralelo, la presidenta Sheinbaum informó que el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA 2026 arribará al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y que Guadalajara será la primera ciudad en recibirlo, evento que también podría detonar actividad comercial y consumo vinculado al torneo.
La inversión anunciada, aunque pendiente de mayor detalle, refuerza el papel de México como mercado estratégico para multinacionales del sector consumo y bebidas, en un entorno donde regulación, innovación y sostenibilidad redefinen las reglas del negocio.


