El impulso meteórico de Nvidia Corp. en el mercado de inteligencia artificial enfrenta su primera prueba de confianza entre inversionistas. Aunque la empresa reportó ingresos superiores a las expectativas para el primer trimestre, las acciones llegaron a retroceder hasta 1,5%, reflejando dudas sobre la durabilidad del crecimiento en un mercado de IA potencialmente sobrecalentado.
Durante la conferencia con analistas, el CEO Jensen Huang defendió la estrategia de la compañía, asegurando que la demanda de capacidad de cómputo seguirá impulsando ingresos. “Estamos viendo que nuestros clientes obtienen beneficios concretos de la nueva infraestructura adquirida”, subrayó Huang.
La CFO Colette Kress agregó que, pese a los retos logísticos y de suministro, Nvidia tiene capacidad suficiente para satisfacer la demanda proyectada, con envíos programados incluso hasta 2027. Los chips Blackwell y Rubin se espera que superen las ventas previstas, contribuyendo a la meta de US$500.000 millones para 2026.
No obstante, las restricciones en China y la escasez global de chips de memoria generan riesgos latentes. La compañía excluye por ahora ingresos de centros de datos chinos en sus previsiones, mientras que las divisiones de videojuegos y automotriz muestran debilidad frente a las expectativas.
Los ingresos del cuarto trimestre fiscal alcanzaron US$68.100 millones, con ganancias por acción de US$1,62, impulsadas principalmente por la unidad de centros de datos que generó US$62.300 millones. La asociación reciente con Meta Platforms, que desplegará millones de procesadores Nvidia, refuerza la prioridad estratégica de los chips de IA frente a otras áreas del negocio.


