La consolidación de las finanzas públicas se perfila como uno de los principales retos económicos de los próximos años. En ese contexto, el Ministerio de Hacienda proyecta que el déficit fiscal del país se reduzca gradualmente hasta ubicarse en un 2.6 % del producto interno bruto (PIB) en 2029, como parte del programa de ajuste acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La proyección forma parte del Marco Fiscal de Mediano Plazo 2025-2029, documento divulgado en el portal de Transparencia Fiscal, donde se detallan los lineamientos de política fiscal orientados a contener el nivel de endeudamiento público. El plan contempla un ajuste equivalente a 3.5 puntos porcentuales del PIB, con el acompañamiento técnico del organismo multilateral.
Dentro de los indicadores clave del sector público no financiero (SPNF), Hacienda destaca la reducción del déficit fiscal, incluyendo el componente de pensiones, el cual pasaría de un 3 % del PIB al cierre de 2025 a un 2.6 % en 2029, en línea con los compromisos asumidos en el programa económico.
El déficit fiscal se produce cuando los gastos del Estado superan sus ingresos corrientes, principalmente los provenientes de impuestos. Esta diferencia suele financiarse mediante endeudamiento, lo que incrementa las obligaciones financieras del país y, en muchos casos, eleva el costo del servicio de la deuda debido a tasas de interés menos favorables.
El crecimiento de la deuda genera presiones adicionales sobre el presupuesto público, ya que una mayor proporción de los recursos debe destinarse al pago de capital e intereses, limitando el margen para la inversión en áreas estratégicas. Para contrarrestar este efecto, el programa acordado con el FMI plantea medidas enfocadas tanto en el fortalecimiento de los ingresos como en la contención del gasto público.
Según el informe, las acciones previstas permitirán “incrementar los ingresos fiscales mediante los esfuerzos de la administración tributaria y aduanera, mejorando la gestión administrativa; así como una serie de acciones para contener el gasto”, con el objetivo de colocar la deuda pública en una trayectoria descendente respecto al PIB y garantizar su sostenibilidad en el mediano plazo.

Evolución reciente del déficit
La trayectoria del déficit fiscal ha mostrado fuertes variaciones en los últimos años. En 2020, en medio de la crisis provocada por la pandemia de covid-19, el indicador se elevó hasta el 10 % del PIB, desde un 3.1 % registrado en 2019. Posteriormente, en 2021, se redujo a 5.5 %, y en 2022 descendió a 2.7 %.
No obstante, en 2023 el déficit volvió a ampliarse hasta 4.7 % del PIB y se mantuvo en 4.5 % durante 2024. Para 2025, Hacienda estima una reducción a 3 %, con una tendencia descendente hacia 2.3 % en 2026 y 2.4 % en 2027. En 2028 se anticipa un repunte hasta 3 %, antes de ubicarse nuevamente en 2.6 % en 2029, siempre que no se presenten choques externos o internos que alteren el escenario macroeconómico.
Pese a la reducción del déficit como proporción del PIB, su monto en términos absolutos puede continuar creciendo. Datos del Banco Central de Reserva (BCR) indican que entre enero y noviembre se acumuló un déficit de $1,058.5 millones, lo que representa un incremento de $20.1 millones respecto al mismo período del año anterior.
De mantenerse esta tendencia hasta el cierre del año, el déficit fiscal total sería inferior a los $1,608.9 millones registrados al finalizar 2024. A noviembre, el saldo acumulado equivale a un 2.8 % del PIB estimado para 2025, que, según Hacienda, se situaría en alrededor de $36,602 millones, reflejando los desafíos que aún persisten para lograr una consolidación fiscal sostenida.


