El Gobierno consolida su apuesta por la transformación estructural del agro salvadoreño a través del Programa Aumento a la Producción, una estrategia que ya reporta 128 zonas productoras activas y un modelo orientado a la eficiencia, la innovación y la seguridad alimentaria.
Durante la presentación oficial de resultados, el viceministro de Agricultura, Óscar Domínguez, subrayó que el país avanza hacia un esquema agrícola tecnificado, con cultivos a cielo abierto que incorporan semillas de alto rendimiento y genética especializada. El funcionario mostró imágenes de parcelas en desarrollo para ilustrar la evolución de los territorios intervenidos y el impacto directo en la productividad.
Modernización y tecnología como ejes de competitividad
El programa integra sistemas de siembra en ambientes protegidos, mecanización agrícola y tecnología de precisión para optimizar los ciclos de producción. Esta combinación permite:
- Incrementar el rendimiento por hectárea.
- Reducir pérdidas asociadas a factores climáticos.
- Mejorar la calidad y homogeneidad de los productos.
- Elevar la eficiencia en el uso de recursos como agua y fertilizantes.
Desde la perspectiva económica, la estrategia apunta a fortalecer la cadena de valor agropecuaria, dinamizar economías locales y reducir la dependencia de importaciones en rubros estratégicos.
Impacto en inversión y seguridad alimentaria
El Programa Aumento a la Producción no solo busca elevar volúmenes de cosecha, sino también generar condiciones de mayor certidumbre para productores e inversionistas del sector agroindustrial. La modernización tecnológica, acompañada de asistencia técnica y organización territorial, configura un entorno más competitivo frente a mercados regionales.
Autoridades del sector señalaron que la ampliación de zonas productoras forma parte de un plan integral para garantizar abastecimiento interno, estabilizar precios y consolidar la seguridad alimentaria nacional, un componente clave en el actual contexto de volatilidad internacional en alimentos.
Con 128 zonas productoras operando bajo estándares técnicos renovados, el Ejecutivo proyecta un campo más resiliente, con capacidad de escalar producción y responder a la demanda interna y externa, fortaleciendo así uno de los pilares históricos de la economía salvadoreña.


