El sistema bancario salvadoreño mantiene un desempeño sólido pese al crecimiento de los activos digitales, según destacó Dan Katz, primer director gerente adjunto del Fondo Monetario Internacional (FMI), al analizar los posibles efectos de los stablecoins en las economías emergentes.
Durante un discurso en la Universidad de Ciudad del Cabo, Katz señaló que hasta ahora no existen evidencias claras de una desintermediación bancaria significativa en El Salvador. Por el contrario, el crédito y los depósitos continúan creciendo, pese a que el país opera bajo una economía completamente dolarizada y cuenta con un ecosistema de activos digitales.
“Todavía no hemos visto pruebas claras de desintermediación real”, señaló Katz al referirse al comportamiento de la banca salvadoreña. El funcionario utilizó a El Salvador como uno de los ejemplos para explicar cómo la expansión de nuevas formas digitales de dinero puede coexistir con el sistema financiero tradicional.

Crédito bancario crece 8.5 % en El Salvador
Los indicadores del sistema financiero salvadoreño muestran una evolución favorable durante el primer semestre de 2026.
Según datos del Banco Central de Reserva (BCR), la cartera de créditos alcanzó los $21,804.4 millones, después de aumentar $1,707.1 millones, equivalente a un crecimiento de 8.5 %.
Los depósitos también registraron una expansión importante. El saldo llegó a $24,668.1 millones, con un crecimiento de 12.9 %.
El comportamiento de ambos indicadores resulta relevante para medir la fortaleza de la intermediación financiera. Mientras los depósitos representan una fuente fundamental de recursos para los bancos, el crecimiento de la cartera refleja una mayor colocación de financiamiento hacia hogares y empresas.
Para el FMI, estos resultados muestran que el desarrollo de los activos digitales todavía no ha generado un desplazamiento evidente de la banca tradicional en el país.

El Salvador, entre la dolarización y los activos digitales
La referencia del FMI adquiere especial relevancia debido a las características del sistema monetario salvadoreño.
El Salvador utiliza el dólar estadounidense como moneda de curso legal desde 2001 y adoptó el bitcoin como moneda de curso legal en 2021. Esta combinación convierte al país en un caso particular dentro del análisis sobre nuevas formas digitales de dinero.
Katz explicó que la dolarización suele ganar terreno en economías que enfrentan inflación elevada, volatilidad cambiaria, debilidad institucional o pérdida de confianza en las políticas económicas.
En estos escenarios, hogares y empresas pueden recurrir al dólar como mecanismo para proteger el valor de sus recursos y reducir su exposición a la depreciación de la moneda local.
Sin embargo, el surgimiento de los stablecoins puede acelerar este proceso porque permite acceder a activos vinculados al dólar mediante teléfonos inteligentes y aplicaciones digitales, sin depender necesariamente de los mecanismos tradicionales utilizados para obtener dólares.
Stablecoins pueden cambiar la intermediación financiera
El FMI considera que una de las principales diferencias entre la dolarización tradicional y los stablecoins está en la velocidad con la que puede producirse el cambio.
Anteriormente, una persona que buscaba mantener dólares podía recurrir a depósitos bancarios, cuentas en el extranjero u otros mecanismos financieros. Con los stablecoins, ese acceso puede realizarse de forma digital y potencialmente con mayor rapidez.
Este cambio también plantea desafíos para los bancos.
Si una parte importante de los usuarios trasladara sus recursos desde depósitos bancarios hacia stablecoins respaldados por activos mantenidos fuera del sistema financiero nacional, las entidades podrían enfrentar una reducción de sus fuentes tradicionales de financiamiento.
Esto podría tener efectos sobre la capacidad de los bancos para otorgar crédito y, en determinadas circunstancias, sobre el costo del financiamiento para hogares y empresas.
Hasta ahora, sin embargo, los datos de El Salvador no muestran una salida significativa de depósitos asociada al crecimiento de los activos digitales.
FMI advierte sobre oportunidades y riesgos
El análisis de Katz también plantea que los stablecoins pueden generar beneficios para los mercados emergentes, especialmente al facilitar pagos digitales y operaciones transfronterizas.
La posibilidad de movilizar dólares de manera rápida mediante plataformas digitales podría ampliar el acceso a servicios financieros y reducir algunos costos asociados con las transferencias internacionales.
Pero el FMI también identifica riesgos relacionados con la estabilidad financiera, los flujos de capital y la supervisión de estas nuevas herramientas.
Por esa razón, el organismo considera necesario establecer marcos regulatorios adecuados que permitan controlar los riesgos sin impedir la innovación financiera.
La banca mantiene protagonismo en la economía salvadoreña
El desempeño registrado durante el primer semestre de 2026 sugiere que la banca continúa siendo un componente central de la economía salvadoreña.
El crecimiento de 8.5 % en la cartera crediticia y de 12.9 % en los depósitos contrasta con la posibilidad de una migración masiva de recursos desde el sistema bancario hacia instrumentos digitales.
El escenario, no obstante, podría evolucionar conforme aumente el uso de stablecoins y otras herramientas financieras digitales.
Para El Salvador, el desafío será mantener la estabilidad y profundidad de su sistema financiero mientras incorpora nuevas formas de dinero y pagos digitales.
El país mantiene además un programa de asistencia financiera con el FMI por aproximadamente $1,400 millones, aprobado en febrero de 2025, en un contexto de reformas y compromisos orientados a fortalecer la economía y la estabilidad financiera.
La lectura del FMI deja así un punto central para el sector financiero: los activos digitales han ganado espacio en El Salvador, pero hasta ahora no han desplazado el papel de la banca tradicional como principal canal de captación de depósitos y colocación de crédito.


