Los costos de transporte marítimo desde China hacia Centroamérica registran un fuerte incremento y elevan la presión sobre las empresas importadoras. El precio de movilizar un contenedor de 40 pies llegó a entre $9,000 y $10,000, frente a los $3,000 y $4,000 que se pagaban a inicios de 2026.
Roger Sibrián, presidente de la Asociación Salvadoreña de Agencias de Carga y Transitarios (ASAC), explicó que el aumento está relacionado con las tensiones provocadas por el conflicto en Medio Oriente, iniciado el 28 de febrero de 2026. El cierre del estrecho de Ormuz, el alza del petróleo y los ataques contra instalaciones petroleras también han alterado las condiciones del comercio marítimo.
El representante del sector calificó de “sorprendente” la evolución de los precios. Según explicó durante la inauguración de Expo Logística 2026, los fletes han registrado incrementos de hasta 100 % y, en algunos momentos, variaciones de hasta 200 %.
La situación tiene un efecto directo sobre los importadores. Las empresas que necesitan mantener el ingreso de mercancías deben asumir el mayor costo del transporte o retrasar sus compras, una decisión que puede afectar sus operaciones y la disponibilidad de productos.
“Si quieren traer el producto, tienen que pagarlo porque no hay otra forma de hacerlo o tendrán que esperarse y no importar el producto”, afirmó Sibrián.
El impacto es relevante para El Salvador debido al peso de China en el comercio nacional. El país asiático es el segundo mayor proveedor del mercado salvadoreño, por lo que el aumento de los fletes puede elevar los costos de productos e insumos que llegan desde ese origen.
La logística aún enfrenta efectos de la pandemia
El incremento actual ocurre en un mercado que todavía no recupera la estabilidad registrada antes de la pandemia de covid-19. Sibrián recordó que en 2021 el costo de transportar un contenedor llegó a unos $20,000.
Desde entonces, las tarifas han mostrado un comportamiento más irregular. El presidente de ASAC explicó que antes las empresas podían identificar con mayor facilidad las temporadas de alta y baja demanda. Ahora, las variaciones pueden presentarse durante todo el año.
A esta situación se suman los cambios en las principales rutas marítimas y las demoras relacionadas con el Canal de Panamá. Esta vía es clave para el comercio regional, ya que Panamá funciona como un importante centro logístico para el abastecimiento de Centroamérica.
En el caso de El Salvador, la carga que llega al Puerto Balboa puede continuar su traslado hacia el país. Sin embargo, los retrasos representan mayores costos y más dificultades para los importadores.
“El atraso está existiendo y eso también conlleva más dolores de cabeza para el importador”, señaló Sibrián.
El tránsito marítimo entre Asia y Latinoamérica normalmente puede tomar entre 21 y 35 días. Sin embargo, el reacomodo de las rutas y las demoras en las operaciones pueden extender los tiempos actuales y superar los 30 días.
Para las empresas salvadoreñas, el escenario representa un nuevo desafío para la planificación de costos, inventarios y abastecimiento. La evolución de los fletes internacionales será, por tanto, un factor clave para los negocios que dependen de las importaciones desde Asia.


