Las reservas estratégicas podrían amortiguar durante meses el impacto de la interrupción del suministro, pero la capacidad real de respuesta dependerá de cuánto crudo pueda ponerse efectivamente en el mercado.
La prolongación de la guerra entre Estados Unidos e Irán está elevando la presión sobre el mercado energético internacional y abre una interrogante cada vez más relevante para gobiernos, empresas y consumidores: ¿cuánto tiempo puede resistir el sistema petrolero mundial si la interrupción del suministro se mantiene durante otros seis meses?
La respuesta no depende únicamente del volumen de petróleo almacenado. El factor determinante será la cantidad de crudo que pueda liberarse de las reservas estratégicas y comerciales, así como la velocidad con la que ese petróleo pueda llegar a las refinerías y posteriormente al mercado.
El escenario adquiere mayor importancia debido a la magnitud de la disrupción acumulada. El máximo responsable de Saudi Aramco calcula que desde el inicio de la guerra se han perdido alrededor de 2,600 millones de barriles, una cifra que, según cálculos citados por Reuters, representa una de las mayores interrupciones de suministro registradas.
Tomando como referencia una demanda mundial previa al conflicto de aproximadamente 103 millones de barriles diarios, ese volumen equivale a cerca de 25 días de consumo global. Sin embargo, la demanda se ha moderado, particularmente por una reducción del consumo en China, lo que ha disminuido parcialmente la presión sobre el mercado.

Un déficit que puede consumir rápidamente las reservas
El problema central está en la brecha diaria entre la oferta disponible y la demanda. La mayoría de los analistas calcula actualmente un déficit cercano a 5 millones de barriles diarios, aunque Saudi Aramco estima que las pérdidas de suministro procedentes del Golfo alcanzan hasta 11 millones de barriles por día.
A esta presión se sumó posteriormente la interrupción de operaciones en el oleoducto del Caspian Pipeline Consortium (CPC), que transporta alrededor de 1.8 millones de barriles diarios de crudo kazajo, después de que drones ucranianos afectaran parte de su infraestructura.
Para el mercado petrolero, cada día adicional de interrupción significa una mayor utilización de inventarios y una reducción del margen de seguridad disponible.
La AIE dispone de un colchón, pero no todo está disponible
La Agencia Internacional de Energía (AIE) anunció en marzo la liberación de 400 millones de barriles de las reservas de emergencia y sostiene que la economía mundial todavía dispone de existencias importantes para enfrentar una crisis prolongada.
En conjunto, las reservas asociadas al sistema de la AIE alcanzan aproximadamente 1,500 millones de barriles, incluyendo inventarios gubernamentales y comerciales.
Si se toma como referencia un déficit de 5 millones de barriles diarios, ese volumen representaría unos 300 días de cobertura teórica.
Pero existe una diferencia fundamental entre tener petróleo almacenado y poder utilizarlo para cubrir una emergencia.
La AIE no tiene capacidad para ordenar directamente la liberación de todos los inventarios comerciales, debido a que parte de esas existencias pertenece a refinerías y empresas que las mantienen para garantizar sus operaciones. Por ello, el volumen gubernamental, estimado en unos 900 millones de barriles, es el que ofrece una capacidad de respuesta más directa.
Con ese nivel de reservas, la cobertura frente a un déficit de 5 millones de barriles diarios se reduciría a aproximadamente 180 días, equivalente a seis meses.
Estados Unidos enfrenta un desafío adicional
La situación de las reservas estadounidenses añade otra variable al panorama. Una tercera parte de las reservas gubernamentales vinculadas al sistema de la AIE se encuentra en Estados Unidos.
Las existencias de crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) estadounidense han descendido hasta niveles que no se observaban desde enero de 1983, durante la presidencia de Ronald Reagan.
Además del volumen disponible, preocupa el estado de la infraestructura. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos advirtió en mayo sobre un deterioro acelerado de las instalaciones de la SPR y señaló que aproximadamente una cuarta parte de las reservas no estaba disponible.
Seis meses no significan seis meses de tranquilidad
Aunque las cifras sugieren que las reservas gubernamentales podrían cubrir aproximadamente 180 días bajo un escenario de déficit de 5 millones de barriles diarios, esa estimación no debe interpretarse como una garantía de estabilidad.
La duración efectiva dependerá de la evolución de la guerra, del comportamiento de la demanda, de la capacidad de los países productores para recuperar producción y de la posibilidad de utilizar los inventarios disponibles sin comprometer la seguridad energética futura.
Para los mercados, el mensaje es claro: el mundo todavía tiene un colchón de petróleo, pero ese colchón no es ilimitado.
Si la interrupción del suministro se prolonga y la brecha diaria permanece elevada, las reservas estratégicas podrían comenzar a reducirse con rapidez, aumentando el riesgo de precios más altos, mayores costos para las refinerías y presión adicional sobre la inflación mundial.
Por ahora, la pregunta no es únicamente cuánto petróleo queda almacenado, sino cuánto de ese petróleo puede convertirse realmente en oferta antes de que el sistema energético internacional empiece a enfrentar un problema mucho mayor.


