El Salvador conservará un trato preferencial para sectores clave como textiles, confección y algunos productos agrícolas, mientras otros bienes continuarán con un arancel del 10% y evitarán la tasa del 12.5% aplicada a países que no cumplen los criterios establecidos por Washington.
La relación comercial entre El Salvador y Estados Unidos mantiene un escenario favorable para los exportadores salvadoreños luego de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) concluyera una investigación sobre las medidas adoptadas por distintos países para prevenir el ingreso de productos elaborados con trabajo forzoso.
La resolución establece que las mercancías salvadoreñas permanecerán dentro del grupo de países con un arancel del 10%, una condición más competitiva frente a otras economías que enfrentarán una tasa del 12.5%. Además, algunos productos nacionales quedarán excluidos del pago de este arancel, principalmente aquellos vinculados al sector textil y confección que cumplen con las reglas del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-DR).
La medida comenzará a aplicarse desde el 24 de julio de 2026 y sustituirá el esquema temporal de aranceles establecido anteriormente bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 por un nuevo mecanismo permanente basado en la Sección 301 de la misma normativa.

El Salvador entre los países con mejor tratamiento comercial
Durante la investigación, el USTR evaluó las políticas comerciales y laborales de 60 economías para determinar qué países cuentan con mecanismos para impedir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
Como resultado, Estados Unidos estableció tres grupos de tratamiento arancelario. El Salvador fue incluido en el primero, integrado por países que cuentan con prohibiciones, compromisos o avances para restringir este tipo de importaciones.
En este grupo también figuran economías como México, Canadá, Guatemala, Honduras, Ecuador, Reino Unido, India, Indonesia y Malasia, entre otras.
Para las empresas salvadoreñas, esta clasificación representa una ventaja competitiva, ya que mantiene condiciones comerciales similares a las vigentes y evita un incremento adicional que podría impactar los costos de exportación hacia el mercado estadounidense.
Textiles y confección continúan como sectores estratégicos
Uno de los principales beneficios para El Salvador es la continuidad de las exclusiones aplicables a productos textiles y prendas de vestir que cumplen con los requisitos establecidos dentro del CAFTA-DR.
Este sector representa una de las principales actividades exportadoras del país y mantiene una fuerte integración con cadenas productivas internacionales, especialmente con compradores estadounidenses.
Además de textiles y confección, la resolución contempla posibles exclusiones para determinados productos agrícolas, componentes aeronáuticos, algunos insumos industriales y bienes que ya cuentan con otros tratamientos arancelarios bajo regulaciones específicas de Estados Unidos.
Sin embargo, la aplicación de estas excepciones dependerá de la correcta clasificación del producto y del cumplimiento de los procedimientos aduaneros establecidos por las autoridades estadounidenses.
Exportadores deberán reforzar controles aduaneros
Aunque el nuevo esquema mantiene condiciones favorables para El Salvador, los exportadores deberán prestar especial atención a los procesos de documentación y clasificación arancelaria.
Las empresas deberán verificar la codificación correspondiente dentro del Sistema Armonizado de Estados Unidos (HTSUS), ya que una declaración incorrecta podría provocar que la mercancía reciba un tratamiento arancelario diferente.
También será importante mantener registros que respalden el origen de los productos y el cumplimiento de normas laborales, así como coordinar con importadores y agentes aduaneros estadounidenses para evitar costos inesperados.
Asimismo, las compañías deberán revisar contratos comerciales e Incoterms para definir cómo se distribuirán eventuales costos relacionados con los nuevos procedimientos.
Una oportunidad para fortalecer la competitividad exportadora
La decisión del USTR llega en un momento en que los mercados internacionales mantienen una mayor exigencia sobre estándares laborales, trazabilidad y cumplimiento regulatorio.
Para El Salvador, conservar un acceso preferencial al mercado estadounidense representa una oportunidad para fortalecer sus exportaciones y atraer nuevas oportunidades comerciales, especialmente en industrias integradas a cadenas globales de suministro.
El nuevo esquema arancelario también plantea el reto de mantener la competitividad mediante mejores prácticas empresariales, cumplimiento normativo y una coordinación más estrecha entre productores, exportadores e importadores.

