Guatemala comenzó una nueva etapa en su política energética con la incorporación de gasolina E10, un combustible que contiene 10 % de etanol. La medida busca reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados y avanzar hacia una matriz energética más diversificada.
El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) destacó que Guatemala se convirtió en el primer país de Centroamérica en incorporar este tipo de combustible. El cambio llega después de un proceso de cuatro décadas, iniciado con la aprobación de una legislación sobre etanol en 1985.
La implementación del E10 también abre oportunidades para el sector agrícola y agroindustrial. El mayor uso de biocombustibles puede fortalecer la demanda de materias primas vinculadas con la producción de etanol y generar nuevos espacios para la actividad económica.
Desde el punto de vista energético, la medida busca ampliar las fuentes de abastecimiento del transporte. Guatemala mantiene una importante dependencia de combustibles fósiles importados. Por ello, incorporar un componente renovable puede contribuir a fortalecer su seguridad energética.
El especialista en biocombustibles del IICA, Agustín Torroba, explicó que el organismo brindó asistencia técnica durante el proceso. El apoyo incluyó aspectos regulatorios, capacitación de funcionarios, comunicación e intercambio de experiencias con otros países.
Aida Lorenzo, directora ejecutiva de la Asociación de Combustibles Renovables de Guatemala, destacó que la entrada en operación del E10 representa la culminación de un proceso que comenzó hace 40 años. También señaló que el uso de etanol puede contribuir a reducir emisiones y mejorar la calidad del aire.
Con esta medida, Guatemala incorpora los biocombustibles con mayor presencia en su estrategia energética. El reto será consolidar el uso del E10 y convertir esta transición en nuevas oportunidades para la seguridad energética, el sector productivo y la economía del país.

