El mercado global de almacenamiento atraviesa un nuevo ciclo alcista. En las primeras semanas de 2026, consumidores y ensambladores han detectado incrementos sostenidos en los precios de las unidades SSD, especialmente en formatos NVMe M.2 y discos externos de alto rendimiento.
Lo que comenzó como ajustes puntuales se perfila ahora como una tendencia estructural impulsada por la creciente demanda de infraestructura para Inteligencia Artificial (IA), un fenómeno que está redirigiendo la producción mundial de memoria hacia el segmento corporativo y los centros de datos.
En términos simples: la misma tecnología que acelera el arranque de un sistema operativo como Microsoft Windows es hoy insumo crítico para entrenar modelos de IA a escala industrial.
El SSD: pieza estratégica en la economía digital
El SSD (Solid State Drive) dejó de ser un componente premium para convertirse en un estándar tecnológico. A diferencia de los discos duros tradicionales (HDD), las unidades de estado sólido no cuentan con partes mecánicas, lo que permite velocidades de lectura y escritura considerablemente superiores, menor latencia y mayor eficiencia energética.
Hoy no solo son esenciales para computadoras personales, sino también para consolas como PlayStation 5 y Xbox Series X, cuyos sistemas de expansión utilizan tecnologías NAND similares a las del mercado de PC. Esto implica que cualquier alteración en la cadena de suministro impacta de forma transversal a múltiples industrias.
El factor determinante: la IA absorbe la oferta global
El principal catalizador del encarecimiento es la reasignación masiva de capacidad productiva hacia soluciones empresariales para IA y computación en la nube.
Los SSD se fabrican fundamentalmente con dos componentes críticos:
- Memoria Flash NAND, donde se almacenan los datos.
- Caché DRAM, utilizada en modelos de alto rendimiento para optimizar la gestión de información.
Fabricantes líderes como SK Hynix y Micron Technology han priorizado contratos corporativos de largo plazo, más rentables y predecibles que el mercado minorista.
El resultado: menor disponibilidad de chips para SSD de consumo.
Datos del sector indican que el precio de las obleas de silicio destinadas a la producción de NAND registró un aumento acumulado cercano al 246% desde inicios de 2025, reflejando la presión en la cadena de suministro.
Estrategia industrial: priorizar márgenes empresariales
Además de la presión por IA, los propios fabricantes de SSD están reduciendo la producción orientada al consumidor. En muchas plantas, las líneas de ensamblaje pueden alternar entre SSD de gaming y unidades empresariales de alto margen.
Cuando la demanda corporativa paga primas superiores, la decisión estratégica es clara: priorizar centros de datos sobre el retail.
Esto genera un efecto dominó:
- Menor oferta para el consumidor final.
- Ajustes progresivos de precios.
- Reducción de promociones agresivas.
- Extensión del ciclo alcista hasta 2027, según previsiones sectoriales.
Impacto en gamers y usuarios finales
El segmento gaming es uno de los más sensibles a este fenómeno. Las expansiones de almacenamiento para consolas y las actualizaciones de PC compiten por la misma NAND que demandan los grandes clústeres de IA.
La consecuencia inmediata es una disminución en la probabilidad de encontrar ofertas similares a las vistas entre 2024 y principios de 2025.
Nigel Pallete, gerente de Ventas para Centroamérica y Caribe de Acer, señala:
“Si sabes que necesitarás más almacenamiento en el corto plazo, esperar puede ser riesgoso. Los precios pueden fluctuar, pero la tendencia estructural es alcista. Las promociones puntuales pueden aparecer, pero el precio base ya se ha ajustado.”
¿Conviene esperar o comprar ahora?
Desde una perspectiva de análisis económico, el escenario apunta a:
- Alta demanda estructural (IA + nube)
- Oferta restringida de NAND
- Priorización de contratos empresariales
- Escasez prolongada hasta 2027
Bajo este contexto, esperar grandes caídas en 2026 parece poco probable.
Una estrategia alternativa para mitigar el impacto es adquirir equipos premontados (laptops o desktops), donde el costo del SSD se integra en el precio global del sistema, diluyendo parcialmente el aumento unitario del componente.
Perspectiva 2026–2027: un nuevo ciclo del almacenamiento
El mercado de SSD está atravesando una transición similar a la vivida por GPU y memoria RAM en ciclos anteriores: la infraestructura digital global se impone sobre el consumo individual.
Mientras la Inteligencia Artificial continúe expandiéndose como eje estratégico de inversión tecnológica, el almacenamiento de alto rendimiento seguirá siendo un recurso crítico.
Para consumidores y empresas, la clave será planificar compras con anticipación y entender que el SSD ya no es solo un accesorio: es un activo estratégico dentro de la economía digital.


