El reciente ajuste legal que elimina la restricción a la venta de productos lácteos elaborados con leche en polvo reconstituida ha encendido alertas en el sector ganadero salvadoreño, que advierte posibles efectos en la compra de leche fresca y en la estructura productiva nacional.
Proleche reaccionó al cambio legislativo solicitando la instalación de espacios de diálogo entre autoridades, industria y productores, con el objetivo de evaluar el alcance económico de la medida y establecer reglas claras para la competencia dentro del mercado lácteo.

La organización sostiene que ya existen señales de reconfiguración en la cadena de suministro, luego de que empresas procesadoras notificaran a productores locales sobre una posible reducción en la compra de leche cruda. Este escenario, según la gremial, podría aumentar la dependencia de insumos importados y transformar los modelos de producción actuales.
Asimismo, el sector plantea interrogantes sobre la transparencia hacia el consumidor final, especialmente en lo relacionado con el etiquetado y la diferenciación entre productos elaborados con leche fresca y aquellos basados en leche recombinada o mezclas industriales.
Proleche insiste en que cualquier reforma debe garantizar condiciones de competencia equitativas y mecanismos sólidos de control sanitario y de calidad, tanto para producción local como importada.

La producción de leche fresca representa un componente relevante en la economía rural del país, con un impacto laboral estimado en más de 650,000 empleos entre directos e indirectos.
La reforma legislativa se suma a un contexto de mayor apertura comercial, en el que El Salvador ha asumido compromisos internacionales que facilitan la importación de productos lácteos bajo estándares sanitarios reconocidos, ampliando la oferta en el mercado interno.

