S&P Global Ratings mantuvo la calificación soberana de El Salvador en ‘B-’ para el largo plazo y ‘B’ para el corto plazo. La agencia también mantuvo una perspectiva estable para el país.
La evaluación incluye tanto la deuda en moneda extranjera como local. Además, S&P mantuvo en ‘AAA’ su evaluación de transferencia y convertibilidad.
La calificadora reconoce una mejora en las condiciones fiscales y económicas de El Salvador. También destaca mayores alternativas de financiamiento.
Sin embargo, la agencia mantiene la atención sobre las obligaciones que el Gobierno deberá afrontar en 2027. Ese año se espera un fuerte aumento en el servicio de la deuda.
S&P destaca crecimiento e inversión
Uno de los factores positivos para la economía es la mejora de las condiciones de seguridad. Según S&P, este avance está favoreciendo la inversión y el crecimiento económico.
La agencia proyecta que la economía salvadoreña crecerá 4.4 % en 2026. La inversión será uno de los principales motores de esta expansión.
Durante 2025, la inversión alcanzó cerca del 27 % del Producto Interno Bruto (PIB). Para 2026, S&P estima un PIB nominal de $39.5 billones.
El PIB por habitante, según la proyección de la calificadora, se ubicará cerca de $6,421.
Mejora en las finanzas públicas
S&P también identifica avances en las cuentas públicas.
Los ingresos del Gobierno aumentaron desde el equivalente al 22.8 % del PIB en 2019 hasta el 26.7 % en 2025.
Al mismo tiempo, el balance primario del Gobierno general mostró una mejora. En 2024 registró un resultado prácticamente equilibrado.
Para 2025, el indicador alcanzó un superávit equivalente al 1.9 % del PIB.
La tendencia podría continuar durante este año. S&P proyecta que el superávit primario llegará al 2.6 % del PIB en 2026.
La deuda de pensiones concentra el riesgo
El principal desafío financiero se encuentra en las obligaciones con los fondos privados de pensiones.
En 2023, el Gobierno realizó una reestructuración de estas obligaciones. El acuerdo estableció un período de gracia de cuatro años.
Ese período finalizará en abril de 2027.
S&P estima que los intereses acumulados y los correspondientes a ese año generarán un pago extraordinario de aproximadamente $2,400 millones.
El monto equivale al 5.5 % del PIB.
La calificadora señala que el Gobierno todavía no ha publicado los detalles sobre cómo atenderá esta obligación.
Por ello, S&P considera que el manejo de esta deuda será un factor importante para la calidad crediticia del país.
El Salvador amplía sus opciones de financiamiento
La agencia también reconoce que El Salvador dispone ahora de más alternativas para obtener financiamiento.
Entre ellas están los organismos multilaterales y los inversionistas institucionales nacionales. También existe la posibilidad de regresar a los mercados internacionales.
El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) contempla recursos por $1,400 millones.
Además, otros organismos multilaterales podrían aportar cerca de $3,500 millones hasta 2027.
No obstante, S&P advierte que los desembolsos del FMI permanecen detenidos. La agencia atribuye esta situación a retrasos en algunos compromisos de política económica.
¿Puede cambiar la calificación?
S&P podría reducir la calificación de El Salvador durante el próximo año.
Esto ocurriría si existe un retroceso importante en el fortalecimiento fiscal. También podría suceder si disminuye el acceso al financiamiento.
Otro riesgo sería realizar operaciones de deuda que provoquen pérdidas de valor para los acreedores privados. Esto incluye a los fondos de pensiones.
Por otra parte, la calificación podría mejorar durante los próximos 12 a 18 meses.
Para ello, El Salvador tendría que fortalecer de forma significativa su desempeño fiscal y económico.
También deberá demostrar capacidad para cumplir sus obligaciones financieras sin realizar operaciones que puedan considerarse equivalentes a un incumplimiento.
Remesas seguirán respaldando la economía
Las remesas continúan siendo un soporte importante para la economía salvadoreña.
En 2025 representaron alrededor del 28 % del PIB.
Sin embargo, S&P prevé que las políticas migratorias más estrictas en Estados Unidos podrían moderar su crecimiento.
La agencia también identifica otras vulnerabilidades para la economía.
Entre ellas están el elevado endeudamiento público y los bajos márgenes externos. A esto se suman las limitaciones de política monetaria asociadas con la dolarización.
S&P proyecta que la deuda neta del Gobierno general rondará el 83 % del PIB en 2029.
El panorama que plantea la calificadora es, por tanto, mixto. El Salvador muestra avances en crecimiento, inversión y finanzas públicas.
Al mismo tiempo, la gestión de las obligaciones financieras previstas para 2027 será clave para determinar la evolución del riesgo soberano y la futura calificación crediticia del país.



