En un movimiento que redefine la relación entre las grandes discográficas y las empresas de inteligencia artificial, Warner Music Group anunció la resolución de su demanda contra Suno, la emergente plataforma de generación musical con IA, y confirmó una nueva asociación comercial que marca un giro decisivo para el sector.
La disputa, iniciada el año pasado por Warner Music, Sony Music Entertainment, Universal Music Group y la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA), alegaba que Suno había entrenado sus modelos con obras protegidas sin autorización. Este acuerdo representa el primer paso tangible hacia un marco de colaboración entre la industria tradicional y las tecnologías generativas.
Un acuerdo que redefine la operación de Suno
Como parte del entendimiento, ambas compañías informaron que Suno lanzará nuevos modelos de IA con licencia, orientados a la creación de música y voces de forma más transparente y legal. Además, la plataforma limitará la descarga de pistas generadas únicamente a usuarios de pago, reforzando un ecosistema más controlado y rastreable.
Warner Music también confirmó la venta de Songkick —plataforma especializada en descubrimiento de conciertos— a Suno, lo que fortalece la estrategia de expansión de la startup en el negocio musical.
Un punto clave del acuerdo es la garantía de que artistas y compositores mantendrán control absoluto sobre el uso de su nombre, imagen, voz y obras en contenidos creados con IA. Este enfoque busca mitigar las crecientes preocupaciones del gremio sobre suplantación o explotación no autorizada.

Un crecimiento acelerado que impulsa la colaboración
Para Warner, la alianza tiene un fuerte componente estratégico. Su director ejecutivo, Robert Kyncl, aseguró que la compañía vio en este acuerdo una oportunidad para “ampliar las fuentes de ingresos”, respaldado en el vertiginoso crecimiento de Suno. La startup, que la semana pasada anunció una ronda de financiamiento por 250 millones de dólares y una valoración de 2,450 millones, ya supera los 100 millones de usuarios globales.
Desde su lanzamiento en 2023, Suno se ha posicionado como una de las plataformas de IA musical más influyentes, con alianzas con figuras como Timbaland y el respaldo de inversionistas como NVentures, de Nvidia, y Hallwood Media. Las canciones creadas con sus modelos han alcanzado espacios en las listas de Billboard, destacando el fenómeno de Xania Monet, artista generada por IA que ha logrado posicionarse en rankings de R&B y acumular más de 1.4 millones de oyentes mensuales en Spotify.
Sin embargo, este ascenso no ha estado exento de controversias. Artistas como Kehlani han expresado su rechazo a la música generada por IA, especialmente después de que el creador detrás de Xania Monet firmara un contrato multimillonario. A esto se suma la carta abierta firmada por más de 200 artistas, entre ellos Billie Eilish, Nicki Minaj, Katy Perry y Stevie Wonder, solicitando que las empresas tecnológicas dejen de entrenar modelos con obras protegidas sin permiso.
El origen de la disputa legal
La RIAA y las principales discográficas acusaron a Suno de utilizar repertorios completos para entrenar sus modelos de IA sin autorización, lo que, según sus líderes, supone una explotación no remunerada del trabajo creativo. El presidente de la RIAA, Mitch Glazier, criticó que algunas empresas “se escuden en la idea de uso justo para copiar y capitalizar el trabajo de toda una vida”.
Por su parte, Suno defendió su metodología comparándola con “un niño aprendiendo a componer escuchando música”, argumentando que su práctica encaja en la doctrina del fair use porque la generación resultante no replica obras existentes.
Una señal para el futuro de la industria
El acuerdo entre Warner Music y Suno envía un mensaje claro a un sector que busca adaptarse a la revolución tecnológica sin comprometer los derechos de los creadores. Con esta alianza, las discográficas comienzan a transitar de la confrontación a la colaboración, mientras las plataformas de IA se ven obligadas a operar bajo estándares más rigurosos y transparentes.
En un mercado donde la creatividad y la tecnología avanzan a ritmos acelerados, este pacto podría convertirse en un referente para nuevos modelos de negocio y para la convivencia entre los gigantes musicales y la inteligencia artificial.


