Intel, históricamente uno de los principales proveedores de procesadores para Apple, está experimentando una significativa caída en sus acciones, con una reducción del 30% en bolsa. Este desplome se produce tras el anuncio de la compañía de despedir a 15,000 trabajadores y recortar considerablemente los dividendos a los inversores. La situación ha generado preocupación y análisis sobre las causas de este problema financiero.
Uno de los factores destacados por los expertos es la transición de Apple a su tecnología Apple Silicon. En 2020, Apple comenzó a introducir sus propios chips en los ordenadores Mac, marcando el inicio de una transición que culminó con el Mac Pro dos años y medio después. Esta movida no solo redujo significativamente la dependencia de Apple de los procesadores de Intel, sino que también desencadenó un cambio en el mercado de los procesadores.

Según Market Watch, el impacto de la decisión de Apple ha sido considerable. Al dejar de comprar una cantidad significativa de procesadores a Intel, Apple no solo afectó directamente las ventas de la empresa de chips, sino que también revolucionó el mercado. La introducción de Apple Silicon llevó a Microsoft y otras compañías a invertir en sus propios chips ARM, lo que intensificó la competencia en el mercado.
La competencia con tecnologías ARM ha demostrado ser especialmente desafiante para Intel, ya que estas ofrecen un rendimiento alto con un consumo de energía reducido. La falta de innovación en Intel, su enfoque limitado en la externalización de la producción y la aparición de nuevos competidores han contribuido al estancamiento de la compañía.
El cambio en la dinámica del mercado provocado por Apple y la falta de respuesta adecuada por parte de Intel parecen ser factores cruciales en la crisis actual de la empresa. Intel, una vez un gigante dominante en el sector, se enfrenta ahora a una competencia más feroz y a desafíos significativos para recuperar su posición en el mercado.


