El objetivo de maximizar el valor, la innovación y la competitividad en el ámbito empresarial se está redefiniendo mediante el desarrollo de plataformas y la creación de alianzas estratégicas. El modelo de ecosistema para la creación de valor en los negocios se basa en la interacción de empresas con una red de actores interdependientes, permitiendo una creación, entrega y captura de valor más eficiente y efectiva.

En este modelo, las empresas no operan de manera aislada. En cambio, forman parte de un ecosistema que incluye varios componentes clave:
- Empresa líder o plataforma central: Puede ser una plataforma digital que actúa como el núcleo del ecosistema.
- Participantes del ecosistema: Incluye proveedores, distribuidores, socios tecnológicos, desarrolladores y otros actores que aportan recursos, capacidades y conocimientos.
- Clientes: Los destinatarios del valor creado por el ecosistema.
- Reguladores y entidades gubernamentales: Establecen las normas y regulaciones que guían las operaciones del ecosistema.
- Competidores y otros ecosistemas: Actúan tanto como rivales como potenciales colaboradores.
La inclusión de estos actores dentro de un ecosistema tiene un propósito primordial: generar interacciones que dinamizan las economías locales y, a medida que estas crecen, impactar en las economías nacionales. Estas interacciones incluyen:
- Colaboración y co-creación: Desarrollo de nuevos productos y servicios mediante la compartición de recursos y conocimientos.
- Innovación abierta: Flujo libre de ideas y tecnologías dentro y fuera del ecosistema.
- Economía colaborativa: Compartición de recursos como datos e infraestructura para reducir costos.
- Retroalimentación continua: Uso constante de opiniones de clientes para realizar ajustes y mejoras en productos y servicios.
- Competencia: Las empresas dentro del mismo ecosistema pueden competir y cooperar simultáneamente, lo que puede fomentar innovaciones más rápidas y eficientes.
El objetivo final es crear valor a través del desarrollo de plataformas, la gestión de relaciones B2B, la facilitación de adaptación y flexibilidad ante cambios, la inversión tecnológica, y el desarrollo y retención de talento especializado, previniendo así su fuga al extranjero.
En Centroamérica, diversos ecosistemas están impulsando el desarrollo empresarial y emprendedor. Ejemplos incluyen:
- Ecosistemas empresariales solidarios: Apoyan a empresas locales para hacerlas más rentables bajo principios de comercio justo.
- Apropiación de los productores en las cadenas de valor: Aumentan el desarrollo de capacidades y financiamiento para prácticas de producción sostenibles.
- Orientación emprendedora: Organizaciones como el Centro Latinoamericano de Innovación y Emprendimiento (CELIEM), con sede en Costa Rica, monitorean la formalidad en las Mipymes y el espíritu emprendedor para fortalecer el desarrollo del talento empresarial.
En conclusión, el modelo de ecosistema para la creación de valor destaca la importancia de la interdependencia y la colaboración entre múltiples actores para generar un valor superior y sostenible. Aprovechando las sinergias y la innovación abierta, este enfoque tiene el potencial de transformar las economías de Centroamérica y conducir a su desarrollo económico.


