El Ministerio de Comercio e Industria (Mici) de Panamá anunció el miércoles 8 de abril que recibió la “confirmación formal” de la suspensión de los arbitrajes internacionales iniciados por la empresa canadiense First Quantum Minerals, en relación con la inhabilitación de la mina de cobre Cobre Panamá. Este paso es un requisito clave para iniciar negociaciones sobre el futuro de la mina, la mayor de su tipo en Centroamérica.
First Quantum Minerals suspendió su arbitraje ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), mientras que Minera Panamá desistió del arbitraje en la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (CCI). El 14 de marzo, la empresa minera ya había anunciado su disposición a suspender los arbitrajes y entablar un diálogo con el Gobierno panameño sobre el futuro de la mina.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, había condicionado el inicio de conversaciones formales sobre Cobre Panamá a la suspensión de los arbitrajes. La mina, que hasta noviembre de 2023 estaba operativa, fue cerrada por una orden judicial de la Corte Suprema de Justicia de Panamá debido a que el contrato de concesión fue considerado ilegal por violar varios artículos constitucionales. El fallo ocurrió en el contexto de intensas protestas públicas en el país, en las que sectores ambientales y ciudadanos exigieron revisar el contrato por los daños medioambientales que, según ellos, causaba la operación minera. First Quantum ha negado estos daños.
El yacimiento de Cobre Panamá, con una capacidad de producción superior a 300,000 toneladas de cobre al año, además de oro, plata y molibdeno, representa una inversión cercana a los 10,000 millones de dólares. En su apogeo, la mina empleaba a alrededor de 7,000 personas y tenía un impacto directo e indirecto en más de 40,000 empleos.
A pesar de la inhabilitación de la mina, el costo de mantenimiento y preservación del sitio asciende a 12 millones de dólares mensuales, mientras se espera el avance de las negociaciones con el Gobierno panameño.
Con la suspensión de los arbitrajes, el panorama parece abrirse para nuevas conversaciones que definirán el futuro de Cobre Panamá y su relación con el Estado panameño.


