El Super Bowl LX, disputado entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, registró un promedio de 124.9 millones de espectadores en Estados Unidos, consolidándose como el segundo partido más visto de la historia de este evento deportivo, según datos de NBC Sports.
La transmisión incluyó NBC, Peacock, Telemundo, NBC Sports Digital y NFL+, con un récord histórico en televisión en español, al promediar 3.3 millones de espectadores en Telemundo, alcanzando un máximo de 4.8 millones durante la presentación de Bad Bunny en el medio tiempo.
Si bien la cifra fue inferior al Super Bowl LIX, que alcanzó 127.7 millones de espectadores, expertos en medios y economía deportiva señalan que factores como la predicción de apuestas poco favorecedora y una primera mitad sin anotaciones influyeron en la baja relativa de audiencia.

En términos económicos, los Patriots mantienen un valor estimado de 9,000 millones de dólares, ubicándose como el cuarto equipo más valioso de la NFL, mientras que los Seahawks están valorados en 6.7 mil millones, según cálculos de Forbes. Este dato refleja el peso financiero de la NFL y la importancia de los derechos televisivos, patrocinios y merchandising durante un evento de esta magnitud.
La evolución de las audiencias confirma la tendencia creciente de consumo televisivo del Super Bowl: mientras el Super Bowl LVIII promedió 123.4 millones de espectadores, el LIX alcanzó un récord histórico con 127.7 millones. La diferencia de este año evidencia la influencia de factores deportivos y de entretenimiento en la atracción de público.
El Super Bowl LX no solo marcó un hito en ratings y audiencia en español, sino que también reafirma la importancia económica de la NFL, donde el valor de los equipos y el alcance mediático consolidan a este evento como un motor clave de la industria deportiva global.


