El Salvador registrará una fuerte reducción en el número de nacimientos durante las próximas décadas. Según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el país pasará de 99,428 nacimientos en 2023 a 71,788 en 2050. Esto representa una caída del 27.8 %, una de las más significativas entre los países de América Latina con envejecimiento poblacional moderadamente avanzado.
La proyección también muestra una disminución en la tasa global de fecundidad. Mientras en 2023 el promedio era de 1.82 hijos por mujer, para 2050 bajará a 1.68. La cifra se mantiene por debajo del nivel de reemplazo poblacional, una tendencia que acelerará el envejecimiento de la población salvadoreña.
Para la CEPAL, este cambio demográfico tendrá efectos directos sobre el sistema educativo. Una menor cantidad de nacimientos reducirá gradualmente la población en edad escolar. Como consecuencia, disminuirá la demanda de matrícula en educación inicial, primaria y secundaria.
El organismo señala que los primeros efectos se observarán en los niveles de educación inicial y primaria. Posteriormente, el impacto alcanzará a la educación secundaria. El Salvador aparece entre los países donde esta reducción será más pronunciada, junto con Brasil y Ecuador.
Desde una perspectiva económica, la menor cantidad de estudiantes podría abrir oportunidades para mejorar la calidad educativa. Con una planificación adecuada, parte de los recursos destinados a atender una matrícula más amplia podrían reorientarse hacia infraestructura, tecnología, formación docente e innovación en las aulas.
Sin embargo, la CEPAL advierte que la reducción de estudiantes no elimina los desafíos del sector. Las metas de inclusión, equidad y calidad educativa seguirán requiriendo inversión pública sostenida. Además, el envejecimiento de la población generará nuevas presiones sobre las finanzas estatales y los sistemas de protección social.
El informe concluye que la caída de la natalidad en El Salvador exige políticas públicas de largo plazo. La planificación anticipada será clave para adaptar el sistema educativo, optimizar el uso de los recursos y fortalecer el capital humano que demandará la economía en las próximas décadas.
La CEPAL considera que el desafío no radica únicamente en gestionar una población más pequeña, sino en aprovechar esta transición demográfica para construir un sistema educativo más eficiente, competitivo y preparado para las necesidades futuras del país.

